(Reflexiones del Presidente del Partido de la Liberación Dominicana.7 junio 2020)
Compañeros, compañeras, dominicanos y dominicanas
La pandemia de coronavirus se ha convertido en el más preocupante problema de salud pública en el mundo de hoy. Lo que empezó en China a finales del año pasado, para el 22 de enero se había detectado en 7 países y había producido 17 muertos en todo el mundo. Hoy está diseminando en cerca de 188 países y ha producido más de 392 mil muertos.
O sea, en los 135 días que han transcurridos desde el 22 de enero hasta hoy se han producido más de 2,850 muertos por día. Una verdadera tragedia.
Para contener el virus los gobiernos de todo el mundo se vieron obligados a someter a sus poblaciones a cuarentena para reducir la propagación de la enfermedad y como consecuencia también se aplicaron cuarentenas económicas, que han producido el cierre de fábricas, generando un fuerte golpe a la producción mundial, alterando las cadenas de suministros globales.
De igual manera, el hecho de que las personas se tengan que quedar en sus casas ha producido una caída abrupta del consumo por el cierre masivo de centros comerciales, restaurantes, cines, así como por la disminución del turismo debido a la inmovilización de las aerolíneas y de los medios de transporte en general.
El resultado final de esa situación ha sido la caída de la económica, previéndose que esa caída será la peor desde los años 30, cuando se produjo la Gran Depresión y millones de personas perdieron sus empleos y cayeron en la pobreza.
Y eso está ocurriendo ahora. El cierre de fábricas y negocios ha sacado de trabajo a millones de personas, produciéndose un incremento del desempleo como nunca había ocurrido en los últimos 80 años. Esta situación produce pérdidas de ingresos, creando incertidumbre en millones y millones de trabajadores.
Una lección importante de este virus es explicada por Joseph Stiglitz, premio nobel de economía, de la siguiente manera: “En su propagación de un país a otro, el nuevo coronavirus no prestó atención a fronteras nacionales ni a “grandes y hermosos muros fronterizos”. Tampoco valen esos límites para sus efectos económicos posteriores. Como ha sido evidente desde el primer momento, la pandemia de COVID-19 es un problema global que demanda una solución global.
Stiglitz refiere que “una moraleja de este crisis es que los virus no andan con pasaportes, de hecho, no respetan en absoluto las fronteras nacionales —o la retorica nacionalista—. En nuestro mundo estrechamente integrado, una enfermedad contagiosa que se origina en un país puede volverse global, y lo hará. Por lo expresado anteriormente, es lo que ha ocurrido.
En un escenario de esa naturaleza lo correcto debió ser que se propiciará una política de cooperación a nivel internacional para enfrentar la pandemia. Pero no ha sido así. Lo que hemos visto es un resurgir de los nacionalismos estrechos y la puesta en marcha de una política de sálvese quien pueda; no ha habido coordinación internacional para enfrentar la pandemia y en buena medida eso explica porque países con sistemas sanitarios robustos han visto cómo estos sistemas no han podido hacer frente con efectividad a la pandemia.
En nuestro país, luego de la celebración de las elecciones municipales de marzo pasado, el gobierno dominicano adoptó una serie de medidas para contener la pandemia. Se estableció la cuarentena y se adoptaron medidas de carácter social a fin de proteger a los sectores más vulnerables de la población, así como a los trabajadores que como consecuencia de la parálisis productiva y el cierre de negocios perdieron su trabajo.
Nuestras autoridades sanitarias han actuado diligentemente a fin de reducir lo más posible el número de muertes como consecuencia del COVID-19. Los resultados, medidos en muertos por millón de habitantes, indican que, a pesar de que la República Dominicana tiene un amplio nivel de apertura a los flujos internacionales de personas, no solo por ser el principal destino del turismo en el Cribe sino por la frecuencia de visitas que hacen los dominicanos que viven en el exterior, muestran un comportamiento muy superior al de un gran número de países.
Por ejemplo, mientras en nuestro país hasta el día de ayer se habían producido 48 muertos por millón de habitantes, en Estados Unidos esa relación fue de 326 personas muertas por millón de habitantes, 7 veces mayor que en nuestro país. En Canadá fue 204, en Ecuador 197, en Perú y Brasil 153, en Panamá 82, en Chile 71. Este resultado resulta más elocuente cuando vemos el comportamiento de los principales países europeos: Reino Unido 589, Italia 557, España 580, Francia 445 y Alemania 103.
A pesar de que nuestro sistema sanitario no tiene los recursos de que disponen la casi totalidad de los países mencionados, se puede afirmar que el resultado logrado hasta ahora es fruto de las buenas políticas que se han puesto en marcha y la dedicación de todo el personal de salud, médicos, enfermeras, etc. Merecen la admiración y el respeto de todos los dominicanos.
Lo mismo puede decirse de los esfuerzos desplegados por el gobierno que a la hora de actuar ha puesto en primer lugar asegurar la salud de nuestras población, garantizando así el derecho constitucional a la salud.
Como se puede apreciar, esta pandemia no solo está dejando muertos en todo el mundo. También ha hecho colapsar las economías de los países y eso tendrá efectos sociales en el futuro inmediato.
De manera gradual, ya estamos poniendo en marcha nuestra economía. Nos tomará tiempo recuperarla plenamente. Esta recuperación será más rápida si el país sigue siendo gobernado por gentes capaces, que se preocupen por la suerte del dominicano de abajo.
Por eso necesitamos que el nuevo gobierno que se inaugurará el 16 de agosto próximo tenga la capacidad suficiente para enfrentar los nuevos desafíos económicos y sociales que se nos vienen encima.
Por esa razón, invito a todos los dominicanos y las dominicanas que el próximo 5 de julio voten por el PLD para que el país siga en buenas manos. Los invito a votar por el compañero Gonzalo Castillo, un hombre que ha demostrado capacidad para gobernar y que está comprometido con los sectores más humildes de nuestro país.
No podemos improvisar. El PLD ha demostrado que sabe cómo sacar al país de las crisis.
Con Gonzalo superaremos la pandemia y el país volverá a ser modelo de crecimiento y prosperidad en América Latina y el Caribe.