Un partido político es el producto de la sociedad en que se encuentra, al mismo tiempo no puede dedicarse sólo a las tareas de cada día, sino que, entre sus obligaciones, está la de contribuir al desarrollo de la sociedad en la que actúa, y tiene que prepararse para ver con claridad no solo lo que sucede en su entorno, sino que, además, prever y evitar lo que puede dañar o si le es de utilidad aprovecharlo, siempre que sea útil a la sociedad. Juan Bosch escribe esto con mucha propiedad en su libro el PLD un Partido Nuevo en América.
Juan Bosch expone que construyó al PLD como un partido de militantes, en contraposición del PRD que era un partido de aspirantes. Aspirante a ganar una posición en el Estado o gobierno para obtener los beneficios particulares que este le ofrecía, después de sufrir muchas decepciones tomo la determinación de crear un partido nuevo en américa formando el PLD, intentando matar el ego de la pequeña burguesía, adoctrinando ese futuro militante a través de la discusión e interpretación de la historia en los organismos que serían la base fundamental de la nueva organización.
Logramos construir el partido, comencé siendo circulista en 1973, en San pedro de Macorís con mis compañeros Manuel Peguero Boyer y Daniel Sabino. En la época de Amancio, era una época de sueños y de luchas contra el régimen balaguerista que transitaba por su estadio más agresivo y sobre todo, contra los jóvenes universitarios quienes daban las más significativas batallas contra el régimen.
El PLD se abrió paso en la sociedad dominicana con una gran lucha de concientización y valoración por el trabajo planificado. con una organización y disciplina constante hasta convertirse en el partido de gobierno en el periodo 1996, 2000, logrado hacer unos de los mejores gobiernos de la historia, aplicando parte de lo que habíamos, a pesar de que aún no teníamos una sociedad ni una burguesía capaz de entender la necesidad de los cambios importantes que queríamos esa misma sociedad.
Después de unas forzadas vacaciones fuera del gobierno, oficializamos la masificación del PLD, con lo que dio el primer paso hacia un partido de aspirantes, como era lo que criticaba Juan Bosch del PRD, con lo que volvimos a reconquistar el poder en las elecciones del 16 de agosto, de 2004. Esta reconquista fue posible, gracias sobre todo al gran fracaso de la gestión del PRD encabezada por Don Hipólito Mejía. Con esta nueva llegada al gobierno, fuimos olvidando los principios que nos dieron origen como Partido, y se impusieron los egos antes que las decisiones colectivas, en muchas de las acciones del gobierno.
Es muy difícil que a través del IX Congreso J. J. Bido Medina, podamos volver a construir el PLD que fuimos. Y de verdad que es lo que la sociedad necesita para renovar las esperanzas de alcanzar el desarrollo integral por el cual hemos invertido muchos esfuerzos. Pero si tenemos la gran oportunidad de construir LA INSTITUCIONALIDAD que pueda reducir los egos, las aspiraciones individuales y las luchas encarnizadas que se dan por alcanzar posiciones de mando, para hacer el Partido fuerte y unido con un sentido de dirección colectiva donde el sentido común nos lleve alcanzar las metas más aproximadas al bien colectivo de la sociedad.
Es una gran responsabilidad que los peledeístas debemos asumir. Es una nueva oportunidad de que una renovación del Partido introduzca los incentivos adecuados para el funcionamiento de una buena organización, al mismo tiempo, fortalezca el sistema de partidos que toda democracia necesita para desarrollarse en paz y equidad.