Opinión

Lo social del cooperativismo

En 2016, la UNESCO declaró a las cooperativas y al movimiento cooperativo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (PCI). Y ello se debe al gran aporte social y material que esta actividad humana produce, para la generación de riquezas y sus bondades con la sostenibilidad del medio ambiente, como responsabilidad en primer orden, frente a las futuras generaciones a las cuales debemos heredar un mundo en mejores condiciones. O sea, satisfacer nuestras necesidades sin comprometer la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras.

Entiendo que el cooperativismo debe ejercer una mayor influencia social, y mostrar más y de mejor manera, sus facilidades, sus bondades y éxitos, al pueblo común. Y una buena forma ante el reto de tener mejor balance social, seria acercarnos a diferentes sectores y comunidades sociales y económica para ejercer la influencia del sector cooperativo. Las cooperativas, debemos hacer mejores esfuerzos para lo que pregonamos en el pasado congreso, encuentre mayores ecos, y que esta responsabilidad social del cooperativismo, llegue a más personas, de tal manera que sea un catalizador de la equidad social.

Muchas cooperativas, sobre todo de ahorros y créditos, basamos nuestro éxito, solo en los resultados financieros, lo que necesariamente es vital, porque no seria exitoso un modelo sobre perdida de capital sin beneficio, pero mas importante que los números, son las personas, los socios y su entorno, que solo con el trabajo colectivo con una buena direccionalidad, vamos a lograr, la sostenibilidad del balance social con mayor integración, y sin las desviaciones producto muchas veces de las ambiciones sociales y vicios del medio en que nos movemos.

Ningún progreso, dentro del marco cooperativo, es legítimos, si el mismo solo fundamenta sus éxitos en los logros individuales. Si no arrastra a todos los socios al bienestar, si no ayuda a los mas rezagados, con buenas prácticas y principios fortaleciendo a la vez, los lazos que la mantienen fusionada solidariamente con sus acciones y procesos ante la comunidad y sectores de su influencia.

En la economía global del cooperativismo, el trabajo es colectivo, la dirección es democrática con una gobernanza corporativa, y los beneficios son colectivo. Por ello, son las instituciones con menores conflictos laborales, con mejor crecimiento del empleo de calidad, y con la rotación mas baja. Ahora bien, debemos cuidar de que, en todo el movimiento cooperativo, se cumplan las leyes, los procesos y acciones, para fortalecernos antes los embates de la competencia, y ganar terreno, erradicando las iniquidades que se dan en sectores productivos y de crédito.

Muy bien hizo la UNESCO, como revele al principio. Nuestros políticos y gobierno deben al igual, valorar el movimiento cooperativo. Protegerlo e incentivarlo, para que mas dominicanos abracen sus principios.

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J. Osiris Mota

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