Por: Osiris Mota | El límite de las organizaciones es el cielo. Los seres humanos envejecemos como todas las cosas, las organizaciones se renuevan constantemente y van labrando su camino en busca de los objetivos. No así en las organizaciones. Mueren las que terminan el proyecto para el cual fueron creadas, o si antes enferman o no cuentan con los líderes visionarios que la guíen a puerto seguro.
En la vida política, se cree que por ser viejo hay que apartarse, y es un gran error de la época, por lo rápido que hemos avanzado y la velocidad que la tecnología va conquistando los espacios y sentimientos de las personas más jóvenes. como lo definiera el sociólogo polaco Sigmund Bauman en sus textos de Modernidad Líquida o Felicidad Líquida, etc.
Pero me gusta el enunciado del gran poeta y dramaturgo alemán, Bertolt Brecht que decía: “Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero los hay que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.” Los grandes líderes, mientras puedan aportar al bien común, son vitales para las organizaciones políticas.
Pero lo mejor de todo es que cada nuevo invento e innovación, parte de lo ya creado por los más viejos, y que sin esa acumulación de experiencia no era posible llegar ni seguir adelante con los nuevos descubrimientos de la humanidad. Y si hablamos de los deseos y sentimientos, no es como hablar de procesos y modo de producción, desarrollo industrial y facilidades de la vida moderna.
Comprender al hombre es cada vez más complejo. Tanto así que ni ellos mismos se comprenden. Y lo vemos en cada rincón de nuestra cotidianidad. Estamos más cerca de los lejanos, y más lejos de los cercanos, todos con los ojos y la atención a la luz del móvil esperando las notificaciones y los likes, desaprovechando todo el amor, el calor y cariño de los que nos rodean.
Las cosas esenciales no son las que nos mueven con la misma pasión del pasado. En eso el consumismo tuvo éxito y la celebración de una fecha heroica o la exaltación de la figura materna etc. no tiene sentido más que por el movimiento comercial del espectáculo.
Lo que nos va a definir es la visión que tengamos del futuro que nos inspire y solo con líderes que se ganen el corazón y la confianza de la gente, podremos mantener los principios y propósitos que nos definen como organización.