Editorial

¡Habemus Papam!: León XIV

El 8 de mayo pasado se produjo el registro histórico de la designación de un nuevo papá, justo en el momento en que los miles de feligreses concentrados frente a la capilla Sixtina vieron el humo blanco saliendo de la chimenea.

Un ritual solemne de gran significado para el mundo, sobre todo para los miles de millones de católicos en todos los continentes.

El cardenal estadounidense Robert Francis Prevost se convirtió en el papa León XIV, quien explicó que eligió su nombre papal por su compromiso con la cuestión social ante los desafíos de la nueva revolución industrial y los retos de la inteligencia artificial.

Aunque es norteamericano de nacimiento, pues vino al mundo en Chicago, Illinois, el nuevo pontífice ostenta la nacionalidad peruana y hasta trascendió que su madre es de origen dominicano.

Lo cierto es que el cardenal Prevost acumula conocimiento de historia, economía, geopolítica y mundo religioso de las Américas lo que le validó el respaldo de los cardenales de este lado del mundo.

León XIV ha prometido continuar con el estilo del difunto papa Francisco de dedicación al servicio, afirmando que ser pontífice implica ser «un humilde siervo de Dios y de los hermanos, y nada más».

En un mundo marcado por la incertidumbre, con guerras entre potencias, una seria amenaza derivada del conflicto por imposición de aranceles en los Estados Unidos, constituye una nota de alivio que la Iglesia católica sea liderada por un papa promotor de la paz, justicia social, preservación del medio ambiente y de fortalecimiento de la familia.

Desde República Dominicana, tierra conocida por el nuevo pontífice, saludamos el nuevo papado y deseamos que esté lleno de esperanza y fortaleza para enfrentar un mundo diezmado por continuas manifestaciones de odio, intolerancia, egoísmo, explotación, exclusión e imposiciones.

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