Editorial

¡A otro con ese cuento!

Haciendo gala de su tradicional estilo propagandístico —sustentado en un voluminoso presupuesto publicitario—, el Gobierno del PRM celebró la declaratoria oficial de “Hambre Cero”, atribuida a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Ruedas de prensa, publicidad en los medios de comunicación, comentarios por encargo y la proliferación de mensajes en redes sociales fueron parte de las acciones con que se pretendió venderles a los dominicanos ese supuesto gran logro en el que la población no cree.

Tan optimista noticia llevó a quienes planifican el día a día en las salas de redacción de los medios tradicionales a pautarla en sus agendas. Sin embargo, en colmados, supermercados y negocios de venta de comida, los reporteros solo encontraron reacciones airadas, rotundamente contrarias a la celebración oficial.

Profesionales del sector agropecuario del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se encargaron de poner los puntos sobre las íes al recordar que la autosuficiencia alimentaria se redujo desde un 88.5 %, en que la dejó la gestión presidencial de Danilo Medina en 2020, a un 70.4 % en la actualidad. Asimismo, señalaron que el costo de la canasta básica familiar se ha colocado muy por encima de los exiguos ingresos de la mayoría de los dominicanos.

Por ejemplo, solo en productos esenciales como el arroz, el pollo, los huevos y las carnes de cerdo y res se han registrado incrementos superiores al 80 % en comparación con agosto de 2020.

El incremento del gasto en programas de asistencia social, como ha explicado el propio Gobierno, no refleja la cacareada superación de la situación alimentaria, sobre todo si se toma en cuenta que dos variables clave se hallan en caída libre: la producción local y el poder adquisitivo de la gente.

Mientras el Gobierno celebra, la población se muestra indignada ante una nueva burla del régimen de la mentira y el engaño.

Lo que sí está claro es que el desplome de la producción agropecuaria, el descontrol de las importaciones y la pérdida de la capacidad de compra contradicen las cifras oficiales sobre seguridad alimentaria, en un país donde mucha gente ya no come «las tres calientes» y ve con impotencia cómo se degrada la calidad de los alimentos que puede consumir.

El abismal contraste entre la propaganda oficialista y la dura realidad que vive el pueblo dominicano solo permite concluir con la conocida expresión popular: ¡a otro con ese cuento¡

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