Por: Santo Salvador Cuevas | Se fue la semana, dejando en el debate Nacional, los acuerdos pactados en el Palacio entre el jefe del Pentágono, señor Peter Brian Hegseth, Secretario de Defensa de Estados Unidos y el presidente Luis Abinader.
De inmediato queda en evidencia la sumision y el entreguismo del Estado ante la presencia grosera de potencias extrajera.
Al recuerdo el presidente Joaquín Balaguer, producto de la intervención de los marines a su salida del país en 1966, superado por el hijo de un ministro de Finanzas del Gobierno en Armas de Francisco Alberto Caamaño, el señor Rafael Abinader, QEPD.
Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos, en la década de los 80s, abordó al presidente Joaquin Balaguer para usar el país y agredir al presidente Noriega de Panamá; como estadista diestro Joaquín Balaguer le dijo en su cara al presidente Reagan:
«Esa es una pelota muy caliente, permitame mantener el país al margen».
Esta semana, en un gesto complaciente con los EE.UU, no solo violenta la Soberanía Nacional y nos sumamos a los que in fragantis violan la Carta de las Naciones Unidas (ONU), que asume el principio Universal del respeto a la Autodeterminación de los Pueblos.
Son los venezolanos y no los gringos y República Dominicana, los llamados a ser jueces y verdugos en tierra ajena.
Pero el pacto con el Pentágono no es solo la violacion a nuestra Carta Magna, el mismo implica poner en peligro la Seguridad Nacional y la vida de todos los Dominicanos.
Facilitar los aeropuertos del país al ejército de EE.UU para cercar a Venezuela, bajo el triste argumento de combatir el trasiego de drogas, es una declaración de guerra a Venezuela.
Nos hacen parte de una guerra que no es la nuestra.
Y todo sin una previa consulta al Congreso Nacional ni al pueblo en un Plebiscito.
Ese acuerdo es ilegal, a mi no se me consultó ni a ningún Dominicano, que no sean los postrados por miedo y falta de raciocinio nacionalista.
Toca a los ciudadanos y las fuerzas políticas responsables y patrióticas, elevar una instancia pidiendo el pronunciamiento del Tribunal Constitucional de República Dominicana.