Editorial

Colocar la juventud en el lugar que demandan los tiempos

La semana en curso ha iniciado teniendo de pórtico la celebración en República Dominicana del Día Nacional de la Juventud, instituido en la fecha del fallecimiento del sacerdote salesiano San Juan Bosco, quien dedicó su vida a la lucha por la educación de los jóvenes con menos recursos y en situación de riesgo de exclusión en el siglo XIX.

El Partido de la Liberación Dominicana se formó sosteniéndose en la juventud, guiado por los ideales del profesor Juan Bosch, permanente promotor de valores, de la inclusión social y de las oportunidades.

La historia del PLD muestra un compromiso inquebrantable con la juventud, que obtuvo pleno desarrollo en las cinco gestiones gubernamentales que le ha tocado dirigir.

La juventud dominicana disfrutó en los gobiernos peledeístas la mejoría brindada por la reducción de los índices de pobreza, crecimiento económico, sustancial reducción del desempleo, variable última que impactó directamente en los jóvenes, pues la mitad de los empleos creados fueron para jóvenes que entraron por primera vez al mercado laboral.

En este 2022 arribamos a la celebración del Día de la Juventud con un panorama diferente al creado por el PLD, con un aumento de la tasa de desempleo y un alarmante estado de preocupación y angustia en las y los jóvenes.

En un reconocimiento al Profesor Juan Bosch, la Juventud Peledeísta (JPLD) en la persona de su titular, Michael Matos, denunció responsablemente que unos 200 mil jóvenes han abandonado los estudios universitarios, más de 800 mil jóvenes hoy se encuentran sin empleo, muchos son los jóvenes que ven en el suicidio o la delincuencia una solución sus problemas, muchos también a los que se les ha privado acceder a programas de salud y, quienes trabajan, se ven afectados por los altos precios de la canasta familiar y de los combustibles.

La radiografía social de la juventud es complicada, predominando la desesperanza, lo que motiva el llamado al optimismo y a mantener la fe en el espíritu transformador de los jóvenes, que ha empujado al derrumbe de barreras y obstáculos para la superación y el desarrollo.

Como el sacerdote Juan Bosco y Juan Bosch debemos colocar la juventud en el lugar que demandan los tiempos, que les permitan librarse del engaño de que fueron objeto al inclinarse por un prometido y sazonado “cambio” que en lugar del avance ha traído el retroceso a República Dominicana y en especial a los jóvenes.

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