Opinión

Modelos pedagógicos, Docentes y Sociedad II

Continuando con las ideas expuestas en el artículo anterior, en donde definíamos a los modelos educativos como descripciones; decimos que estas descripciones se presentan conscientemente simplificadas, sobre una parte de la realidad social. Esa simplificación calculada de la realidad social es la que interesa –supuestamente- en forma puntual al ecosistema. Por lo antes dicho, cada uno de estos modelos proporciona una representación conscientemente simplificada de un tipo de fenómeno en particular y se hace con el propósito de hacerle comprensible, ante los interesados en conocer acerca del mismo. Entonces podríamos afirmar, que los modelos pedagógicos tienen su fundamento científico, cimentado en la psicología. En este punto, es bueno entender que sería mucho mejor para el ecosistema social, si los que van a recibir los aportes pedagógicos del modelo, pudieran conocerle con mayor profundidad. Esta posibilidad legitimaría las acciones del sistema educativo ante la sociedad que exige mayor transparencia en los procesos de gestión pública y privada.

Volviendo a la Psicología, ésta es la ciencia sirve de caldo de cultivo a los modelos pedagógicos. En ese orden, podemos afirmar, que los modelos psicológicos sustentan en ese sentido, los procesos de aprendizaje desarrollados a través de los modelos pedagógicos. Pero, no solo la psicología se pone al servicio de los modelos pedagógicos, de hecho, también le auxilian en ese mismo orden, la sociología y sus modelos sociológicos, los que inciden decisivamente en los modelos comunicativos, potenciando una visión ecológica de los entes sociales. Por lo antes dicho, y para una mejor comprensión, debemos presentar la necesidad de analizar estas relaciones, con la finalidad de orientar en forma adecuada, la búsqueda y renovación de los modelos futuros, los que habrá de asumir la pedagogía. Pero quiero detenerme un momento para edificar al lector acerca de la visión ecológica, asumida por muchos educadores en mundo hoy. El modelo ecológico, igualmente conocido como modelo emergente en el campo pedagógico, asume en forma enfática la explicación de los fenómenos y de las situaciones educativas de la realidad puntualizando en los principios de la Ecología. El modelo está directamente enlazado con la tesis del famoso estudioso de la biología, el ciudadano alemán Ernst Haeckel, personaje de la filosofía, que estudió en primer lugar las formas y en segundo lugar el desarrollo de los procesos en que se organizan en el ecosistema, todos los seres vivos que componen la diversidad planetaria.

Cuando interpretamos la escuela desde la óptica del paradigma ecológico, es decir, asimilándola como un ecosistema de seres humanos relacionados entre sí y con sus entornos interno y externo, nos enfrentamos a una realidad compleja de variables que inciden en el clima institucional y que necesitan de directivas inteligentes en una multiplicidad de facetas, las que deben ser tratadas desarrollando una gestión de dos fases, la primera es mecánica y es la misma que en cualquier gestión empresarial, es decir, se desarrollan procesos de previsión, planeación y organización.

Sobre esa etapa mecánica de acción, entramos en la fase dinámica de la gestión, la que incluye la integración, la dirección y el control de los procesos para arribar al cumplimiento de cada una de las tareas y actividades programadas en la sistematización de los objetivos planteados. La ya enunciada complejidad del sistema escolar, entramado entre los elementos denominado población, clima del contexto interno, relaciones interpersonales de los actores implicados, así como la tecnología que se ha de aplicar en los distintos procesos de actividades y tareas, necesita de un tipo de dirección que supere la anarquía, la falta de autoridad, y la baja calidad que percibe el entorno externo de la escuela. Por lo que acabamos de decir, el sistema necesita de una efectiva relación con su entorno externo, la que debe desarrollarse con actitud colaborativa, sin temor a que los procesos se ausculten con exhaustiva objetividad. A de ser así, porque el nuevo directivo tiene el deber de ser transparente en el desarrollo de las actividades de su entorno interno, para poder llegar a la legitimación de la gestión en la percepción de su entorno externo.

La Escuela necesita de una configuración que determine el establecimiento de un ecosistema dinámico, con una verdadera gama de significaciones que pueda comunicar efectivamente, a través de un sistema eficiente de comunicación interna y externa, que divulgue sus fortalezas, irradiándola en la comunidad que la circunda, de una forma que trascienda lo bueno que hace la institución escolar, facilitando con el cacareo de sus logros y aportes, posibilitando encuentros reiterados con la comunidad con la finalidad de retroalimentar sus relaciones y mejorar la percepción, así podrá lograr que los miembros de su entorno interno concuerden con el ambiente del entorno externo. Lo malo que sucede en el sistema lo sacan los medios de comunicación, lo bueno no es noticia en un mundo de tan bajo índice académico global, por lo que le corresponde a cada estructura del sistema comunicar, tanto a su entorno interno como a su entorno externo, lo positivo de su organización en forma reiterativa y dinámica.

En otro orden, cuando hablamos de los modelos pedagógicos, debemos hacerlo con claridad, para que no se confunda con otros conceptos de menor relevancia, como el currículo, el campo de estudio o el estilo de desarrollo, por ejemplo. Por lo que, hablar de modelos pedagógicos es hacer énfasis puntos fundamentales, como la concepción de unos procesos de aprendizaje, con sus contenidos, sobre su organización, acerca de las diversas técnicas a utilizar para desarrollar la tecnología de las planeaciones, con el objeto de desarrollar cada uno de los procesos de aprendizaje, así como la estructura de contenidos. A todo esto se da la organización requerida, para que responda en su conjunto, al armazón de técnicas, a los materiales disponibles para echar adelante los procesos y sobre todo, enfatizar en el elemento control. Este elemento estructura a la supervisión, al monitoreo, a la inspección y a la evaluación y debe hacerlo en ese mismo orden de importancia y jerarquía. En tercer lugar – lo de mayor importancia de este todo- se trata de la relación que debemos trabajar entre los diferentes actores y la multiplicidad de intereses. De esta relación entre los distintos protagonistas, van surgiendo las distintas concepciones de aprendizaje y las concepciones sobre los seres humanos que deseamos egresar de los sistemas educativos, los que estructurarán la sociedad futura, la que se va construyendo en el primer nivel de gestión de cada sistema educativo: el aula. Los niños y niñas de 0 grado hasta forjarlo en bachilleres, constituyen la nueva sociedad que surge desde las manos mismas del docente, los que deben ser marcados por el plantel con marcas de ternura, objetividad y fe en su porvenir.

No podemos perder de vista, como trabajadores sociales, que los modelos pedagógicos son creados para socializar al individuo a imagen y semejanza de su grupo social. Es importante saberlo y comprenderlo para poder hacer conciencia del papel del profesor en el aula, en cuanto a los cambios que necesitan los conglomerados, para poder ayudar a la sociedad en el cumplimiento de las tareas; con el objeto logar mejores climas en los conglomerados. El profesor esta armado de un currículo formal el que le proporciona los contenidos de las asignaturas junto a los objetivos holísticos del sistema escolar; pero además cuenta con un currículo informal, en el que tiene –como ente social de cambio- la responsabilidad de trabajar para el beneficio colectivo. Porque lo que denominamos currículo oculto del docente, no solo sirve para que el profesor trabaje asuntos concernientes a su beneficio exclusivo, él tiene el deber de reflexionar sobre lo que conviene a la sociedad, aunque no sea tan beneficioso en el corto plazo para sus ambiciones.

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