Editorial

Todos a una con el País

La República Dominicana es víctima de una renovada oleada de cuestionamiento y descrédito por parte de quienes han procurado con impertinente insistencia doblegarla en su firme postura de afrontar el grave problema de la migración ilegal y sus dañinas secuelas.

Una vez más, el gobierno haitiano, presidido por el irreverente presidente Michel Martelly, se constituye en generador de intrigas y manipulaciones que contravienen el espíritu solidario y la acción consecuente del pueblo dominicano y sus autoridades con la vecina nación.

Más que sorpresa y enojo, las declaraciones ofrecidas por el presidente Martelly, en el sentido de que su gobierno no recibirá a los ciudadanos haitianos repatriados desde la República Dominicana considerados por ellos apátridas, constituye una afrenta indelicada y peligrosa.

Esa osada actitud presidencial ha venido acompañada de una cadena de declaraciones afrentosas en el ámbito internacional, en la que participan activos dirigentes de la causa anti dominicana, poniendo en evidencia el montaje de una siniestra campaña contra el país.

Ralph Golsalves, primer ministro de San Vicente y Granadinas, de ingrata recordación por su fastidioso llamado a la condena internacional contra la República Dominicana, digna y vigorosamente enfrentado por el presidente Danilo Medina en un foro internacional, vuelve por sus fueros calificando como mancha y actitud antiética de la República Dominicana la puesta en marcha del Plan Nacional de Regularización que estima inaceptable.

Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, en inconsecuente desvarío, convoca a un boicot contra el turismo de la República Dominicana, encolerizado por la firmeza de nuestra nación en la defensa de su territorio y leyes migratorias, justo como lo hacen con todo derecho naciones tan respetables como los Estados Unidos con sus normas y regulaciones en ese mismo sentido.

Actitudes desaforadas como las planteadas, forman parte de todo un tinglado del que participan sectores y agencias nacionales y extranjeras que pretenden negarnos derechos inalienables como los que garantizan disposiciones presentes en nuestra Constitución y en históricas iniciativas como la Sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional, la Ley 169 de Naturalización y el ejemplar Plan Nacional de Regularización.

Vanguardia del Pueblo, en vigorosa actitud de respaldo a las autoridades nacionales que han conducido un proceso de control migratorio ejemplar, con pleno respeto a los derechos humanos, constituyéndose a su vez en garantes de nuestra soberanía, rechaza con toda firmeza esas manifestaciones de irrespeto y hace un llamado de alerta a todo el conglomerado nacional ante estas inaceptables actitudes con visos sediciosos que nos convocan a mantenernos firmes, todos a una en defensa del país.

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