Opinión

Entre la resistencia y la perseverancia II

En la primera entrega de esta serie de dos, finalicé afirmando: “la población dominicana quiere que nos regalemos la reconciliación, porque ya vivieron la desgracia del PRD de los ochenta, de los noventa y el infortunio de los acontecimientos de los años 2013-2014. La gente común quiere olvidar esa historia, en que la mayoría de ella se percató, de que nada se puede lograr con un partido de hombres y mujeres que cantan desde sus miserias el estribillo del egoísmo, el odio, la opulencia y la sinrazón.”

Ese es un llamado de atención para todos los peledeístas que deseamos seguir gobernando la nación dominicana, porque debemos resistir en la lucha por un mejor país, y perseverarnos en la razón de nuestro lema partidario. El lema del PLD es visto por la mayoría como un discurso que dejaron de sentir muchos peledeístas en la metamorfosis que hemos vivido y continuamos viviendo. Y esa metamorfosis la veo como algo natural en la evolución de las construcciones del individuo humano, pero esas transformaciones nunca debieron convertirnos en lo que somos hoy en la percepción de una gran parte de la población dominicana: cínicos, falsos, indiferentes, corruptos y mal intencionados. Todos estos epítetos fueron iniciados a lo interno del partido, por algunos “prohombres” y algunas inmaculadas; hoy cosechamos los frutos de esas cizañas, las que dieron riendas sueltas a algunos trasnochados izquierdosos de gran alcurnia, apellidos y abolengos; algunos de ellos felizmente idos de los lares morados que tanto les sirvieron de plataforma.

Hablo con la crudeza necesaria acerca de este tema, que tiene que ver con resistencia y perseverancia como fundamentos de la vieja conciencia del militante partidario, porque Don Juan Bosch fue Una persona perseverante, persiguió perennemente sus objetivos y lo hizo con tesón inigualable, porque su existir fue dedicado en una puntualización que buscaba acabar los proyectos que había empezado. Como ente social se mantuvo concentrado y trabajando en cada una de sus tareas con una constancia enfatizada, y cuando llegaba un fracaso, volvía a intentarlo mejorando los métodos anteriores, como cuando en 1979 el Partido se dividió, ante las posiciones adoptadas por él ante los acontecimientos electorales del año 1978.

En sentido general, los peledeístas debemos volver al optimismo bochista , en donde vivíamos con un estado de ánimo positivo, teniendo la conciencia clara de grandeza histórica de elevada autoestima y con una alta capacidad de autocontrol, para explicar al pueblo llano las razones de las tomas de decisiones. ¿a dónde han ido la resistencia y perseverancia que Don Juan enseño? ¿Estarán perdidas en la motorización del grupísmo, la maledicencia y el afán de lucro?

En mis 59 años, los que considero bien invertidos en afanes que he disfrutado mucho y sufrido menos; no tendría por qué estarme preocupando por la suerte del PLD, ni tan bien me ha ido en sus gobiernos, es más he sido vilipendiado a causa de mis posiciones internas, a efecto de mediocridades humanas. Pero me siento en la obligación moral de advertir: “si no retornamos a aquella perseverancia que nos colocaba en capacidad para seguir adelante a pesar de los obstáculos, dificultades, desánimo, aburrimiento, frustración, o los propios deseos de rendirse, continuaremos transitando hacia el fracaso del proyecto bochista en forma irreversible.” Para que conste, debo enfatizar, que no lo digo por la dirigencia máxima, lo digo por los dirigentes medios y de base, los que en un gran número, están en actitud cabizbaja. Don Juan siempre nos instaba en el sentido de que debíamos levantarnos temprano y acostarnos solo cuando no nos quedaran fuerzas para seguir de pie. Las nuevas generaciones de miembros del partido no han tenido los modelos que nosotros tuvimos y no hemos sido capaces de replicar esos modelos en forma de retroalimentación formativa, como lo habría esperado Don Juan.

En ese orden Juan Bosch enseñó con su ejemplo, que la persona perseverante termina lo que ha empezado, vuelve a intentarlo tras un fracaso inicial, persigue sus objetivos y se mantiene concentrada y trabajando en su tarea. La tarea debemos seguirla, tal como él lo espera. Lo que somos se lo debemos a él y a su entrega incondicional. La ingratitud se paga en el trayecto de la vida, y en ese sentido, en el partido existe mucha gente viendo la paja en el ojo ajeno, sin detenerse a ver la viga en su propio par de ojos.

Volviendo al concepto, entiendo que el lector sabe igual o más ampliamente que quien suscribe, que el concepto perseverancia tiene su origen en el latín perseverantia, el que como tal es vocablo semejante a la constancia, la persistencia, la firmeza, la dedicación y el tesón. Tanto en las ideas, como en las actitudes, en la realización de su misión, en la ejecución de los propósitos, y también en las resoluciones del ánimo; Don Juan nos legó cátedras paradigmáticas sobre la praxis del quehacer cotidiano.

Recordemos, que la perseverancia es un valor positivo que debe ayudarnos en la tarea de aumentar la probabilidad de alcanzar metas difíciles, que conlleva a apreciar más los logros obtenidos hasta ahora por los gobiernos que hemos desarrollado en la estructura estatal y en la construcción social.

También debemos recordar, que la perseverancia aumenta la sensación de auto-eficacia cuando tienes éxito, y ayuda a mejorar las capacidades y las habilidades, a desarrollar nuevas técnicas para superar los obstáculos y a aprender de los errores. ¡Basta de agresiones internas, de egos plantados sobre arenas movedizas, de fortalezas esgrimidas a costa de slogan y consignas!

Perseveremos en la unidad, resistamos ante la tentación que produce la falta de inteligencia emocional, porque la perseverancia es la fuerza que le permite al individuo conseguir grandes logros individuales, en cualquier ámbito de su vida, pero la vacuna básica del perseverante y del que resiste, se encuentra en la humildad, aunque muchos de nuestros líderes crean que en la carrera política no cabe ser humildes; quizás este sea un buen tema de reflexión en el ámbito auto educacional. Los dirigentes nacionales deben volver a los Comités Intermedios, Municipales y Provinciales con el objeto de encarar situaciones dadas. De ese modo, podríamos volver con éxito a los barrios, porque en las actuales circunstancias de desanimo y mal ejemplo proselitista, solo se ven rostros de dirigentes cabizbajos.

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