Opinión

Ministerio de Energía y Minas: Apuesta estratégica a la energía renovable

“El propósito es demostrar que una economía moderna puede descarbonizarse y seguir siendo una economía moderna”.

Como parte de los crecientes afanes cotidianos de trabajo en el Ministerio de Energía y Minas (MEM), nos vimos en la necesidad de revisar los planes estratégicos de casi todos los ministerios de la región cuyas competencias se circunscriben a la energía y minería. En este sentido, un hallazgo importante fue la presencia en todos ellos de un denominador común: la preeminencia estratégica de la energía renovable como factor de seguridad energética, de ahorro de ingentes recursos financieros a largo plazo y de contribución al esfuerzo global de protección del ambiente y reducción de las emisiones de los Gases de Efecto Invernadero (GEI).

República Dominicana es un país en el que los combustibles fósiles representaron algo más del 85% de la generación eléctrica en 2014, con la siguiente distribución: petróleo (46.0%), gas natural (24.9%) y carbón (14.2%). Como la dominicana es una economía en franco proceso de expansión que demanda de modo natural un mayor consumo de energía, especialmente por el sector transporte, la cuestión del aprovechamiento sostenible del potencial de energía renovable disponible es una tarea compleja y a la vez de alta prioridad política.

Más Seguridad Energética con menos contaminación

Lo es en tanto la producción de energía a partir de fuentes primarias renovables define uno de los componentes fundamentales de la seguridad energética, entendida no en los términos convencionales de seguridad infraestructural, sino de modo sistémico, esto es, como el “…acceso adecuado, asequible y fiable a los combustibles y los servicios de energía, que incluye la disponibilidad de los recursos, la disminución de la dependencia de las importaciones, la disminución de las presiones sobre el medio ambiente, la competencia y la eficiencia del mercado, la mayor dependencia de los recursos energéticos autóctonos sustentables…” (Agencia Internacional de Energía, AIE).

También porque la utilización de fuentes renovables aparece vinculada al objetivo de atenuación de las emisiones de los GEI, que es una responsabilidad global, no importa lo pequeña que sea la contribución relativa del país a las emisiones totales de esos gases. Cabe recordar, como lo demuestran numerosos estudios especializados, que el cambio climático está cada vez más correlacionado con el consumo de combustibles de origen fósil y biomasa, estableciéndose que ambos representan la mayor parte de las emisiones mundiales de GEI de origen antropogénico o causadas por la actividad humana (IPCC, Cambio Climático 2007).

Resulta impactante el hecho de que tales emisiones siguen aumentando y que, “…al término de 2010, las concentraciones de CO2 eran ya superiores a 390 ppm, un 39% por encima de los niveles preindustriales” (IPCC: Informe Especial del Grupo Intergubernamental de expertos sobre el Cambio Climático, 2010). En el caso dominicano, a la generación de energía corresponde el 66,7 % del total de emisiones de GEI, y las de CO2, en particular, pasaron de 0.79 en 2002 a 0.81 Gigatoneladas por GWh en 2011 (Organización Latinoamericana de Energía, OLADE. Informe de Estadísticas Energéticas 2012, Quito, Ecuador, 2012).

Perspectivas Mundiales

De acuerdo con las investigaciones realizadas por la AIE, los combustibles fósiles, conservando su rol preponderante en el abastecimiento energético mundial, disminuirán ligeramente su participación global del 81% de la energía primaria mundial en 2010 al 75% en 2035. A pesar de los grandes esfuerzos en la mejora de la eficiencia energética, el sector transporte concentrará la parte leonina del incremento proyectado.

De hecho, solo procesos efectivos de sustitución de combustibles tradicionales y la introducción de vehículos de alta eficiencia energética, podrán variar la demanda cautiva de combustibles fósiles por parte del sector transporte, por lo demás poco sensible a las fluctuaciones de precios del petróleo. Consecuentemente, siguiendo a la AIE, la demanda de petróleo hacia 2035 puede aumentar desde los 87 millones registrados en 2010 hasta los 99 millones de barriles diarios en 2035.

Un dato a tomar en cuenta es el pronóstico de que la producción de petróleo podría mantenerse a los niveles actuales con una tendencia al descenso hasta alcanzar los 68 millones de barriles diarios en los umbrales de 2035. Ello implicaría que una parte significativa de la demanda deberá cubrirse con las llamadas fuentes alternativas de petróleo, como son los líquidos de gas natural y las fuentes no convencionales de petróleo, las cuales, siendo más costosas, impactarán negativamente los precios del crudo a nivel global (AIE: 120 USD/barril en el año 2035).

En el Escenario de Nuevas Políticas de la AIE (2009-2035), se espera que la producción de estas fuentes alternativas aumente de 2.3 mb/d en 2009 a 9.5 mb/d en 2035. La Agencia apunta que “…las arenas petrolíferas canadienses y el crudo extrapesado venezolano proveerán los mayores volúmenes, aunque los líquidos derivados del carbón y del gas natural y, en menor medida, las pizarras bituminosas también tienen una mayor participación hacia la segunda mitad del periodo”.

Parecería una buena noticia el aumento de la participación del gas natural en el consumo energético mundial y la entrada en el mercado del denominado gas no convencional, el cual podría representar un 20% de la producción mundial de ese energético en 2035. De acuerdo con las proyecciones AIE “el gas natural es el único combustible fósil cuya demanda será mayor en 2035 que en 2008 en todos los escenarios, si bien crece a tasas notablemente distintas. En el Escenario de Nuevas Políticas, la demanda alcanza los 4,500 mil millones de metros cúbicos (mmmc) en 2035: un incremento de 1,400 mmmc, o un 44% sobre 2008 y una tasa media de aumento del 1.4% anual. La demanda de China es la de más rápido crecimiento, a una tasa media de casi 6% anual, y la mayor en términos de volumen, representando más de una quinta parte del incremento en la demanda global hasta 2035”. La proyección de esta situación global a la realidad dominicana no es tan halagüeña. Como es conocido, los suministros de gas a RD están indexados a los precios del petróleo y, por tanto, la prospectiva de precios del gas en nuestro país puede seguir una tendencia distinta.

El Gobierno dominicano apunta al incremento de las importaciones de carbón y gas natural licuado para reducir la dependencia del petróleo y abaratar los costos de la electricidad. Esta ruta puede resultar equivocada en cuanto al gas natural, por lo indicado antes, y relativamente válida en el caso del carbón tomando en cuenta las proyecciones del comportamiento de los precios hasta 2035. Esto, al margen de las consabidas externalidades negativas propias de este energético (SO2, NOx, CO2, partículas, metales pesados, productos químicos, contaminación térmica, escorias y cenizas) que pueden llegar a neutralizar el efecto precio cuando tomamos en cuenta los costos aproximados que pueden asignarse a las mismas.

La Ruta: Energía Renovable

Sin menoscabo de la validez de la ruta señalada, sentada sobre la premisa de reducir los costos de la electricidad, el gran esfuerzo, a nuestro entender, debe centrarse en el aprovechamiento de la energía renovable para generación de electricidad y en las medidas de ahorro y eficiencia energética a nivel de toda la economía nacional. Estos direccionamientos, junto a la utilización creciente de combustibles alternativos a los fósiles y la captura y el almacenamiento del dióxido de carbono (hay disponibles tecnologías muy avanzadas y eficientes al respecto) cambiarían radicalmente las perspectivas energéticas del país hacia las proximidades de mediados de siglo.

De hecho, dado el considerable potencial de energía renovable disponible en el país y demostrado que las tecnologías de su explotación son menos agresivas en términos ambientales, sin mencionar los abundantes análisis disponibles sobre riesgos y costos concomitantes, su incorporación sistemática y planificada a la matriz energética es un asunto que parece estar fuera de discusión. No obstante, más que el potencial, es la determinación de los gobiernos lo que en realidad puede apuntalar el rumbo hacia la energía sostenible.

Como señala la AIE en su citado Informe 2010 “…las fuentes de energía renovables deberán desempeñar un rol central para conducir al mundo hacia un entorno energético más seguro, confiable y sostenible. El potencial es incuestionablemente amplio, pero la rapidez con que aumente su contribución para satisfacer las necesidades mundiales de energía depende sin duda de la solidez del apoyo gubernamental para hacer que las energías renovables sean competitivas en costos frente a otras fuentes de energía, y para impulsar los avances tecnológicos”.
El MEM, centrado ahora como ministerio “infante” en la formulación y administración de políticas y regulaciones para el desarrollo energético y minero de la República, tiene previsto el despliegue de importantes iniciativas en el marco de las apuestas estratégicas que siguen.

• ENERGÍA RENOVABLE

Apuesta Estratégica 1. Incremento de la participación de las fuentes energéticas renovables en la producción de energía, con énfasis en la energía solar, eólica, biomásica e hidráulica y contemplando al mismo tiempo estudios y diagnósticos en torno a la energía geotérmica, marina y de residuos sólidos urbanos, agrícolas, agroindustriales y forestales.

Algunos datos sobre potencial:

a. Solar: el promedio de irradiancia global horizontal (GHI), que es la medición utilizada para determinar el potencial para el desarrollo solar fotovoltaico, es de los 5 a los 7 Kwh/m2/día en todo el país. Como señala Worldwhatch Institute “…Alemania, que cuenta con casi la mitad de la capacidad mundial de energía solar fotovoltaica instalada, tiene un promedio de GHI de solo 2.9 Kwh/m2/día y en algunos pocos lugares, arriba de 3.5 Kwh/m2/día. La generación solar fotovoltaica distribuida a nivel residencial y comercial puede jugar un papel especialmente importante en la mezcla energética de la República Dominicana” (Hoja de Ruta para un sistema de energía sostenible, julio 2015).

b. Eólica: de acuerdo con el citado Instituto “…con solo entre 15 y 20 granjas eólicas de tamaño medio (60 megavatios cada una) se podría satisfacer la mitad de la demanda energética del país. El potencial de energía eólica varía lo largo del día y del año, pero varios lugares pueden todavía generar suficiente energía eólica de forma económica incluso durante bajas relativas”.

c. Hidroeléctricas: los expertos del Worldwhatch Institute, señalan que “…mediante el desarrollo de pequeñas hidroeléctricas en los lugares en donde su desarrollo aún es viable en la República Dominicana e implementando mejoras en la eficiencia de la generación de energía a partir del bagazo de la caña de azúcar, el país podría contar con un sistema de electricidad diverso basado en energías renovables”.
Otras importantes fuentes: geotérmica y oceánica

República Dominicana tiene también enormes posibilidades respecto a fuentes energéticas como la geotérmica y la oceánica. En relación con la primera, el Dr. John Lewis, Profesor Emérito de ciencias geológicas de la George Washington University, estando de visita en el país en el 2011, aseguró que “debido al último periodo de actividad volcánica de la Hispaniola, existe un gran potencial para generar energía geotérmica en el país”. Enfatizó la importancia de las ocurrencias de manantiales de aguas termales, localizadas en el valle de San Juan, Valle Nuevo, Padre Las Casas y las Yayas de Viajamas.

El MEM ya aprobó un proyecto de evaluación del potencial geotérmico en el territorio nacional, contando con la asistencia técnica del Bureau de Recherches Geologiques et Minieres (BRGM) de la República de Francia, y el apoyo del BID. A partir de los resultados de estos estudios se pasaría a la evaluación de la factibilidad de instalación de plantas de energía geotérmicas en distintos puntos del territorio nacional, para la producción de energía térmica y eléctrica.

En cuanto la energía oceánica (la energía renovable transportada por las olas del mar, las mareas, la salinidad y las diferencias de temperatura del océano) todo está por hacerse y no es razonable que no se haga nada tomando en cuenta que somos una isla rodeada por el Océano Atlántico y el Mar Caribe o Mar de las Antillas. La variedad de fuentes dentro de esta categoría de renovable incluye la energía de las mareas (mareomotriz), de las corrientes marinas, térmica oceánica y de las olas (undimotriz).

Finalmente están los residuos sólidos urbanos (con contenido orgánico importante) que pueden utilizarse para la generación de electricidad a muy bajo costo en pequeñas empresas, escuelas y otros establecimientos con una demanda de energética de escala menor.

Todas las proyecciones disponibles coinciden en que las mayores posibilidades para aumentar el uso de energías renovables, en términos absolutos, están en el sector de la electricidad. En el Escenario de Nuevas Políticas de la AIE, “la generación basada en energías renovables se triplica entre 2008 y 2035, y la participación de éstas en la generación global de electricidad se incrementa del 19% en 2008 a casi un tercio (igualando al carbón)”. En cuanto a República Dominicana, de acuerdo con Worldwhatch Institute, “…el país puede fortalecer su objetivo de energía renovable para el sector eléctrico en un 85% o más para el 2030, mientras que a la vez reduce los costos de electricidad para los consumidores”.

• PRODUCCIÓN DE BIOLÍQUIDOS

Apuesta Estratégica 2. El desarrollo del marco político y regulatorio para el fomento de la producción y consumo de biolíquidos: biocarburantes para mezclas con los combustibles fósiles en el transporte y biocombustibles para consumo de la industria química, la cual debe incrementar también el consumo de biogás. Además, la visión estratégica del MEM tiene previsto diseñar un tratamiento especial para fomentar el uso de alcohol carburante, tomando en cuenta experiencias exitosas en la región.

En el escenario global, las proyecciones indican que el uso de biocombustibles aumentará más de cuatro veces entre 2008 y 2035, cubriendo el 8% de la demanda de combustible para transporte de carretera al final del periodo, en comparación con su 3% de hoy.

El MEM, a través de un papel activo en el ámbito de las políticas públicas, fomentará el desarrollo de la industria de los biocombustibles y biocarburantes, mediante actividades de coordinación, promoción e investigación, acciones focalizadas e incentivos para la viabilización de programas y proyectos interesantes, respetando los lineamientos de salvaguarda ambiental.

• AHORRO Y EFICIENCIA ENERGÉTICA

Apuesta Estratégica 3. Se priorizan las políticas, actividades, programas y directrices orientados al logro de un mayor ahorro energético gubernamental, al mismo tiempo que se desplegarán iniciativas específicas para mejorar los patrones de consumo y fomentar el uso de nuevas tecnologías y equipos más eficientes que conduzcan, no sólo a disminuir la demanda, sino a implantar una cultura de ahorro energético a nivel nacional.

Las vías para lograr grandes ahorros de energía y reducir las emisiones de GEI en República Dominicana se relacionan-apunta el Worldwhatch Institute- con la eficiencia energética: controles eficientes de iluminación en nuevos edificios comerciales, el cambio de bombillas incandescentes a LED en el sector residencial, el cambio a LED en el sector comercial, invertir en aparatos electrónicos más eficientes en los sectores comercial y residencial, y sustituir las plantas de fueloil por plantas a gas natural.

Solamente atacando por el lado de los aires acondicionados en los edificios residenciales y gubernamentales, se lograría una reducción del consumo de más del 50%. Además, señalan los expertos, sistemas de climatización más eficientes, edificios mejor aislados y posicionamiento de los edificios tomando en cuenta las condiciones climáticas, representan grandes oportunidades de ahorro de energía y de costos para el país.

Desde la amplia perspectiva de la seguridad energética nacional, la efectividad de las tres apuestas podrá ser medida a partir de:

• La reducción de la dependencia de los combustibles fósiles importados por la vía de una mayor participación de las renovables y los biocombustibles.

• Ahorros sustanciales de energía mediante la implementación de medidas puntuales de ahorro, eficiencia y mejoramiento tecnológico.

• Una mayor accesibilidad al suministro energético, garantizando una más amplia cobertura, calidad y precios razonables.

• Evidencias de consolidación de mercados energéticos eficientes, reglados, transparentes y competitivos.

• La identificación de los aspectos ambientales relevantes para la planificación de las energías renovables y no renovables, y reducción sustancial de los impactos ambientales resultantes de las explotaciones energéticas basadas en energía fósil.

Nuestro futuro energético debe descansar en el aprovechamiento integral de los recursos energéticos que tenemos, bajo criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental.

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