Aprender a liderar en desventaja es una de las experiencias más difíciles de los directivos, pero es la mejor oportunidad para forjar el carácter de los dirigentes ejecutivos de cualquier área empresarial, incluyendo la política y la propia aula donde el profesor ejerce su influencia para despertar el interés de sus estudiantes, con el propósito de crear la necesidad de aprender.
Lograr la ejecución de tareas difíciles para alcanzar metas imposibles ante los criterios de la mayoría, es convertirse en emprendedor de la innovación, una estirpe de individuos muy necesarios para el avance de los procesos de cambios que se viven en las organizaciones. Para lograr sostenibilidad en el liderazgo, cuando tenemos desventaja en la praxis de los procesos, debemos gestionar las esperas, para ello debemos gestionar, incluso nuestras emociones, como brida de nuestra inteligencia emocional.
La gestión de búsqueda para mantener un liderazgo en desventaja, redefine la misión de sus propias acciones, para ensamblar desde ahí, los proceso de su propia misión, resaltando los valores que han de fortalecer sus actitudes, al respetar sus principios esenciales. Porque para alcanzar el éxito, saben que tienen que profundizar en sí mismos como una forma de cultivarse, sabiendo que, aunque estén viviendo unos procesos en donde no tienen ventaja competitiva, entienden que guiar es posterior a la comprensión de guiarse a sí mismos por los caminos de la prudencia.
Como somos el producto de la historia, debemos beber en los abrevaderos de los pioneros. Porque los pioneros dejan huellas con sus primacías, pero los innovadores, al agregar valor a los que otros han hecho, o más o menos hecho, perfeccionando o cualificando métodos, descubriendo o inventando algo relevante, transforman lo existente para darle vigencia en el tiempo.
Como muestra basta un botón, el emprendedor Henry Ford creo el automóvil y logró fabricarlo en serie, transformando la manera de transportarse el ser humano en sí, y las mercancías que su ingenio producía a principio del siglo XX sobre la base de la materia prima facilitada por la extensión productiva del campo o de la minería. Pero el automóvil ha sufrido para bien, innumerables transformaciones, en la historia de los procesos de desarrollo acontecidos durante más de cien años.
El carácter que desarrolla el líder protege su talento, la falta de carácter en un directivo amenaza todo lo que este es. Esta falta puede convertirse en la mayor amenaza a su liderazgo. Cuando no se hace lo que se debe hacer, la gente se decepciona; entonces debemos aprender en forma definitiva que el carácter protege al dirigente. Para un líder es importante saber, que mientras mayor desventaja maneje, más debe cristalizar su carácter.
Cuando lideramos en desventaja, debemos trabajar nuestra fe. Cuando el líder cree en lo que está haciendo, propicia un crecimiento multiplicador. Esta actitud blinda al equipo y fortalece su interior psíquico, garantizando un rumbo coherente a la actitud.