La revolución rusa que sustituye por medios violentos al Imperio de los Zares en 1917, fue sin dudas el acontecimiento ideológico político más importante de una guerra, que como la Primera Guerra Mundial, terminó por el cansancio y las revueltas internas que estaba produciendo en los países involucrados.

En medio de la inamovilidad de las trincheras, el discurso en contra de la guerra de Vladimir Lenin y sus compañeros, sumado a la torpeza del Zar Nicolás II, quien ya en 1905 había provocado una matanza en las afueras del Palacio de Invierno, llevó a los obreros y campesinos rusos a sumarse a la rebelión que tuvo su centro en la ciudad de Petrogrado.
El mito de esa fría ciudad rusa, con la idealización de un jefe bolchevique, Lenin, al frente de su partido, que concentra la voluntad de las masas explotadas y humilladas, derrotando a las tropas zaristas, representantes de los explotadores y el poder reinante, hizo de la revolución de octubre un modelo a imitar que no desaparecerá en todo el siglo XX.
Inmediatamente los comunistas rusos le declaran la guerra a la guerra, en un continente que está harto de un conflicto inmóvil, donde millones de soldados mueren inútilmente sepultados en las trincheras de un frente que no avanza ni retrocede durante tres años.
Parecía que los planteamientos de Marx y Engels en el Manifiesto Comunista comenzaban a cumplirse, la burguesía imperialista, a quien Lenin acusaba de ser la causante de la guerra, acababa de ser derrotada en Rusia y sustituida por una revolución donde los obreros proletarios habían impuesto una nueva forma de gobierno.
Esto fue asumido por una gran parte de los obreros de los países de Europa Occidental, como el preludio de la gran revolución mundial sobre la que se sostenía la tesis comunista y muchos de los soldados que se encontraban enfrentados en las trincheras comenzaron a fraternizar, de modo que la guerra perdió sentido y obligó en cierto modo a los países envueltos a buscar una salida negociada.
Lo ocurrido en Rusia, en palabras de Lenin, era el inicio de la revolución mundial socialista, el triunfo del movimiento obrero sobre sus explotadores y el camino hacia la construcción de una sociedad sin clases sociales.

Esta revolución fue enfrentada de forma inmediata por las potencias occidentales, quienes al estallar la guerra civil dentro de Rusia, ayudaron con armas y equipos a los ejércitos blancos dirigidos por generales zaristas que intentaron deponer al gobierno de los soviets.
Con un saldo de 7 millones de muertos, el ejercito rojo dirigido por Trotsky se impuso a las tropas leales al zar, lo que dio lugar al nacimiento de la segunda utopia salida del gigante del este de Europa: un ejercito formado por el pueblo en armas es invencible.
Entonces, parecían confirmarse las predicciones de los comunistas de que era posible construir un gobierno proletario desde la cenizas del antiguo régimen capitalista y que por la fuerza de las armas de un ejercito popular su defensa estaba garantizada.
Estos fueron los argumentos que se usaron durante todo el siglo XX, desde Rusia hasta China, desde Vietnam hasta Cuba, en la multiplicidad de propuestas para construir el llamado sistema socialista o comunista, para sostener una utopia que hizo aguas por la imposibilidad material de implementarla.
El regimen zarista entonces, fue sustituido por un gobierno que de forma inmediata y con la excusa de la guerra en contra del ejercito blanco, instauró un régimen de partido único, que bautizó como Partido Comunista y enfrentó a la burguesía industrial y a los terratenientes, a quienes estatizó sus bienes.

Los campesinos, ahora poseedores de la tierra, ante la imposición de entregar los excedentes de su producción al estado soviético, se dedicaron a producir para la subsistencia, con la consiguiente disminución de la producción y la aparición de hambrunas terribles en las ciudades.
Aquí sucede una de las grandes paradojas de la historia, Lenin, líder indiscutible de la revolución, ordena la implementación de lo que llamó Nueva Política Económica, por medio de la cual prohibe la confiscación de los granos a los campesinos, permite la venta de los excedentes crea un impuesto a las ganancias y liberaliza la creación de pequeñas empresas en manos privadas.
Es decir, medidas típicas de la economía capitalista, lo que en poco tiempo permite la recuperación económica de la ya Unión Soviética, y disminuye las carencias de su población.
Solo que estas medidas eran combatidas por los ortodoxos, liderados por Trotsky, quien planteaba que constituían una desviación del socialismo y un retardo en la construcción del sistema comunista.
La salida del escenario político de Lenin en 1922, víctima de un ataque apoplejía y la llegada al poder de Josef Stalin, son los hechos que convierten a este país en el centro del estudio de lo que pudo ser y no fue, ya que cualquier medida de corte liberal fue sustituida por un régimen sanguinario colectivista que abolió la disidencia y convirtió a la URSS en un paraíso comunista hacia afuera y un infierno dictatorial hacia dentro.
Josep Stalin es, a nuestro juicio, uno de los personajes más siniestros de la historia y ocupa, junto a Adolf Hitler, el espacio de los dictadores más sanguinarios y desalmados que haya conocido la humanidad.
Ocupó el poder en la URSS desde 1927 hasta 1953 y fue el responsable de la consolidación del régimen comunista planteado por los cabecillas de la revolución de 1917.

A la salida del poder por enfermedad de Lenin, la lucha por el poder dentro de los comunistas los llevó a proponer a un triunvirato para que sustituyera al líder enfermo, quedó constituido por Kamaniev, Sinoiev y Stalin, el jefe del ejercito rojo Trotsky se fue al exilio en Mexico, donde murió asesinado por un enviado de Stalin.
Pronto todo el régimen giró en torno al culto personal sobre Stalin, quien en la practica se convirtió en un dictador parecido a sus colegas fascistas de Italia y posteriormente Alemania.
La estatuas del dictador aparecían por todo el país y sus ordenes eran ejecutadas de forma inmediata por la policía secreta del régimen, que de la misma manera que lo hacían los camisas negras de Italia y los camisas pardas de Alemania, se convirtieron en la fuerza de choque del gobierno.
Como también hicieron los fascistas del oeste, Stalin construyó un régimen duro de partido único sin permitir ningún tipo de disidencia, se calcula que a mediados de la década de los 30, en la URSS ya se habían producido mas de 3 millones de muertos por razones políticas y eran escasas las familias que no contaran con un familiar asesinado.
Desde el punto de vista económico, echó a un lado las reformas contenidas en la Nueva Política Económica que había concebido Lenin, estatizó todas las tierras del pais, organizando a los campesinos en granjas colectivas, donde estaba prohibido el acopio familiar de los granos y productos producidos, los que eran confiscados en caso de ser descubiertos y los productores encarcelados y muertos acusados de ser enemigos de la revolución.
En base a un trabajo casi esclavo por parte de los obreros, en el gobierno llamado de los proletarios, Stalin logra un avance importante en la industria pesada del país, se aumenta la capacidad de generación eléctrica y se consigue quintuplicar la cantidad de tierra cultivada, lo que implica un crecimiento de la economía soviética, lo que es usado como fuente de propaganda a favor del régimen en los países capitalistas.
Una de las premisas básicas de los planeamientos del comunismo, era la predicción que mas temprano que tarde, con el desarrollo del capitalismo se produciría la revolución mundial donde los proletarios asumirían el poder y construirían un régimen sin clases ni diferencias sociales.

Por esto, la Revolución Rusa y sus consecuencias internas, tuvieron una enorme repercusión en el movimiento comunista mundial, muy especialmente en Alemania, que era la cuna de los pensadores de las ideas que dieron origen al régimen que ahora gobernaba sobre el enorme territorio soviético.
Ahora, la situación económica y política en la mayor parte de los países del occidente de Europa, era muy diferente a la que encontraron los comunistas cuando heredaron por la vía violenta el poder de manos de los zares de Rusia.
En la parte europea mas industrializada, Alemania, Francia, Inglaterra, los obreros habían conseguido mejorar sus condiciones de vida en medio de las dos fases de la revolución industrial y veían con expectativa lo que estaba ocurriendo en Rusia.
Esto pudo notarse en 1919, cuando Moscú decidió crear la Tercera Internacional Comunista o Komiterm, que planteaba asumir el modelo bolchevique como la vía para construir el socialismo, pero que fue desechada por la mayoría de los partidos socialistas del oeste de Europa.
Sin embargo, un grupo de partidos se dividieron de los socialistas y se integraron al Komiterm, que se constituyó por muchos años en el órgano de actuación de la mayoría de los partidos comunistas, que en algunos casos, como en Francia, España e Italia, llegaron a constituirse en fuerzas apreciables desde el punto de vista de sus militantes y participación política.
En Alemania si se intentó crear una revuelta que asumiera el poder en nombre de los comunistas, ya que según la tesis de Marx y Engels, el terreno de la revolución estaba abonado en aquellos países donde se había producido un mayor grado de desarrollo del capitalismo y su clase dominante la burguesía, por lo que este país era la cabeza de lo que sería la propagación de sus ideas.
En 1918 al final de la primera guerra mundial, estalló en casi todas las ciudades alemanas un levantamiento armado contra la monarquía representada por el Kaiser Guillermo, no solamente el país pasaba gran cantidad de penurias por las consecuencias económicas de la guerra sino que también exigía la salida del régimen que los había conducido a perderla.
Parecía que se podía producir una revolución similar a lo ocurrido en Rusia en 1917, la sustitución del antiguo régimen por un gobierno socialista como paso a construir el comunismo en la cabeza de las potencias centrales de Europa.
Después de la abdicación del Kaiser y su huída a los Países Bajos, la revolución alemana quedaría en manos de Friedrich Ebert, líder del Partido Social Demócrata y partidario de una alianza con la burguesía para evitar un gobierno al estilo soviético y Karl Liebknetch quien encabezaba la Liga Espatarquista, partidaria de la profundización de las medidas revolucionarias y la desaparición de la burguesía por medios violentos.
Este enfrentamiento culminaría con los acontecimientos de enero de 1919, cuando el ya formado Partido Comunista Alemán, enfrentado al Partido Social Demócrata y a la derecha, intentó realizar una revolución armada la cual fue sofocada por Ebert, quien encabezaba el gobierno de Alemania, en forma violenta, terminando Liebknetch y Rosa de Luxemburgo apresados y asesinados lo que marcó el fin del intento de golpe de estado.
Las consecuencias de estos hechos se reflejarían en confrontación irreconciliable de los comunistas alemanes con los social demócratas, lo que al final iba a conducir al debilitamiento de ambos y al fortalecimiento de la derecha, cuyo paradigma estuvo encarnado por el gobierno de los fascistas de Adolfo Hitler.
Hasta aquí hemos hecho la historia de los intentos de implementación política de la ideología comunista en sus orígenes en la Europa de principios del siglo XX, ahora, lo cierto es que asumimos el fracaso de este sistema donde quiera que intentó ser implementado, tal como fue diseñado por los pensadores que le dieron origen, en todas partes del mundo.
¿Porqué el fracaso?, muchas serían las razones a argumentar, sin embargo, no limitaremos a explicar algunas razones de índole económica por la que el comunismo ha fracasado como sistema político.
Partiendo de la premisa de que la utopia comunista nunca pudo ser alcanzada en ningún lugar de la tierra, tendremos que analizar las causas de la sustitución de la burguesía como clase privilegiada, por los integrantes de las cúpulas de los partidos comunistas como poseedores de esos privilegios.
Para nosotros la tesis económica comunista parte de un error fundamental; el no plantearse al ser humano como un ente social que necesita de reconocimiento y expectativas de progreso individual, para sentirse útil dentro del conglomerado en que le toca trabajar.
En el sistema comunista, las ansias de progreso esta íntimamente relacionadas con las posibilidades de ascender dentro de la estructura del partido comunista, y esto, va contra las expectativas de vida que se hace cada ser humano desde su nacimiento.
¿Para que intentar destacarse en la ciencia, las artes o la innovación, si de todos modos nunca podrás progresar?
¿Porqué no existe la posibilidad de participación a través de un sistema de partidos políticos donde se pueda expresar la voluntad de la mayoría y se quiere disfrazar el término democracia con eufemismos que no tienen nada que ver con el concepto que representa?
¿Porqué no existen en los dos regímenes comunistas puros que quedan en el mundo (Cuba y Corea del Norte) ninguna posibilidad de expresar las ideas de la población a través de medios no controlados por el Estado?
Desde el punto de vista de lo que vemos ya como normal en nuestras defectuosas democracias, estas son preguntas que no pueden ser respondidas por los que defienden un sistema de cosas absolutamente autoritario, inhumano y violatorio de todo tipo de derechos.
Además de estas razones puramente políticas, el comunismo no puede competir con las ventajas económicas que da el capitalismo a los que vivimos dentro de este régimen.
El capitalismo es la suma de los intereses individuales, es el canal por donde se cumple el ciclo de ahorro-inversión que garantiza el progreso de los seres humanos.
El concepto de trabajo y plusvalía que planteaba en comunismo, como la forma en que los empresarios explotan a los trabajadores, no es mas que el sostén que da forma a las economías que han generado mayor cantidad de riqueza en toda la historia de la humanidad.
Cuando una empresa ganas cientos de millones de dólares, ese dinero producido por el trabajo individual de cada uno de sus obreros y empleados, se dirige a uno de dos lugares: se reparte como beneficio a sus dueños o se reinvierte en la misma empresa para eficientizar lo que hace y mantenerse en la competencia.
Si se da a los accionistas, estos pueden comprarse una casa nueva (construida por obreros e ingenieros que cobran por ello), un automóvil (que vende un concesionario con empleados), una finca (que atienden campesinos y guardianes), etc.
También podría guardar ese dinero en una cuenta bancaria, en cuyo caso el banco lo presta a otro inversor que hará una empresa que dará trabajo a nuevos empleados y obreros, y así sucesivamente en una espiral imparable de creación de riqueza.
En caso de que decidan reinvertir el dinero en la empresa, pues comprarían maquinarias, emplearían mas personal, aumentarían sus instalaciones; lo que también construiría una sociedad con mayor riqueza.
Todo esto está olvidado dentro del comunismo, donde lo individual es sustituido por lo colectivo, una evidente negación de la naturaleza humana.
La próxima semana analizaremos los gobiernos que surgieron de las ideas demócrata cristianas en le Europa post segunda guerra mundial.