El termino recesion economica es muy desagradable para cualquier analista del desempeño de la actividad economica de un pais, es como entrar en una etapa donde todo se contrae, donde nada progresa y donde todo carece, siendo la poblacion mas necesitada la que sufre en carne viva esos horrores. Pero del otro lado, el gobierno y las autoridades economicas sufren la impotencia de no tener una receta o respuesta inmediata la soluciona del malestar presentado, pues cuando la economia se enferma larespuesta resulta gradual para la recuperacion, a lo que se denomina retardos.
Hasta el primer trimestre del 2016, la economía brasileña habia acumulado seis trimestres consecutivos de contracción, lo que en una comparacion interanual al cierre del mes de agosto ha representado una recesion de un 3.8%, suficiente como para entender que la economia de ese pais se habia derrumbado de manera estrepitosa.
Estas señales de la debacle económica en brasil se identifico con el encogimiento del crecimiento del PIB por el orden de un 0.6% al cerrar el primer semestre del presente 2016, el rezago de 0.4% de la inversión extranjera directa, lo cual vino a superar los 10 trimestres de contracción y la caída espantosa de la producción industrial.
Con una presion sobre las finanzas publicas generadas por el mundial de futball 2014 y los juegos olímpicos de Rio de Jainero 2016, el presupuesto de ese pais ha recibido el mayor sobregasto en los ultimos 20 años, fruto de que para el primer evento se desembolsaron US$13,600 millones de dolares, lo cual superaba en un 312% los US$3,300 millones de dolares presupuestados.
Tal situación ponía en evidencias que ante una eventual caída del PIB, la economía iba directa a una inexorable recesión, es decir, que los dos eventos deportivos mundiales, se convirtieron en un acelerador del derrumbe económico, situación que parece indicar que no fueron previstas sus consecuencias para las autoridades económicas.
El derrumbe economico de Brasil, genesis de la crisis, ha tenido una repercusión en dos variables que afectan el bienestar de la gente, como es el caso de los niveles de desempleo por el orden de un 7% y la tasa de inflación de un espantoso 9%. Estas dos variables habian registrado un comportamiento inalterable y amigable con las aspiraciones de la poblacion, las cuales se convirtieron en una especie de antorcha de triunfo durante el gobierno del presidente Luis Inacio lula da Silva, pero derrumbada en los ultimos dos años.
En virtud del desempeño mostrado por la economía brasileña en los ultimos tres años, las diferentes empresas calificadoras de riesgos identificaron que la nota crediticia de ese país había caído a niveles que indicaban que la salud macroeconómica eran inadecuadas y de deterioro progresivo.
Las proyecciones cambiarias colocaban a Brasil en una situacion de incertidumbre de cara a los próximos tres años, con inestabilidad relativa, con señales de alerta para el perfil de la deuda externa y la inversión extranjera directa, en tanto, el deficit presupuestario seguía siendo una preocupación.
Ante ese cuadro macroeconómico, preocupante, y tras obtener su reelección, la presidenta Dilma Rousseff recurrió a implementar ajustes fiscales coincidentes con la oposición, con la que compitió, lo cual fue interpretado por los diferentes sectores sociales y económicos, hasta para sus partidarios, como que se estaba ante la presencia de una estafa.
Ante una ruptura de la disciplina monetaria y fiscal que se había preservado, es que se desata una crisis política, que ya tenia una crisis económica inmanejable, lo que repercutió a lo interno de sus aliados, pues es este el origen de todo lo que se sobre dimensión en lo que hoy conocemos como Impeachment, un anacronismo revestido de odio e instrumento de retaliacion política.
A pesar de que la economía brasileña tiene un 78% de dependencia de su mercado interno, esto es, que su mayor demanda de los bienes y servicios que produce, sus exportaciones son muy importantes desde el punto de vista de la generación de divisa, razón por la cual la desaceleración que ha venido registrando la economía de China ha impactado a esta economía sudamericana, dado que este país asiático es el mayor demandante de las materias prima que exporta Brasil, en particular, la soya y el hierro ,lo que acompañado de la caida en sus precios ha sido un total desastre.
Es en ese contexto que se entiende el convencimiento de la presidenta Rousseff de que los factores externos son los que explican en una alta proporción la crisis económica de Brasil, lo que para muchos sectores y los mercados financieros era como darle la espalda a las causas reales del malestar económico. Sin embargo, la crisis politica que se ha derivado del enfrentamiento entre el congreso y el gobierno de Rousseff ha sido interpretado como la clave del derrumpe económico, donde el problema fiscal cayó en un segundo plano, lo cual se ha evidenciado con la destitución abusiva y morbosa de la Presidenta, lo que ha de entenderse como la peor estocada mortal a la democracia despues de superado los regímenes militares y dictatoriales en América Latina, que sugiere un repudio universal de este sicariato político, envuelto en tecnicismo legal.