El flujo migratorio internacional es un fenómeno que cada vez ocupa una importancia extraordinaria al momento de estudiar el mismo y su impacto económico y social ya que su dimensión ha sobrepasado lo impensable. Tal situación se explica en el hecho de que muchas personas abandonan sus países de origen y se establecen en otro lugares en busca de una vida mejor, y así, ya son millones los que viven en un pais distinto a aquel en el que han nacido.
Esta realidad responde al aumento sistemático de los movimientos migratorios internacionales, que se han convertido en todo el mundo en una cuestión de alta prioridad en la politica migratorio de cada pais. Pero es que en muchas sociedades, los ciudadanos expresan su inquietud por la llegada masiva de personas de otros países y culturas diferentes, cuya razón es el temor a perder el empleo a favor de trabajadores inmigrantes quienes están siempre dispuestos a trabajar por salarios más bajos, sin exigencias y los posibles beneficios de protección social.
En tal sentido, la migración internacional tiene una dimensión económica en virtud de que afecta cuestiones económica clave, como el crecimiento económico, el mercado laboral, el movimiento de remesas y el gasto social. Por igual, en la migración encontramos una dimensión social, ya que se produce un vínculo estrecho entre las sociedades de origen y destino, así como con importantes aspectos demográficos y culturales.
Bajo ese enfoque se puede interpretar que los flujos migratorios presentan una realidad compleja ya que estos plantean desafíos de gran envergadura, tanto por las oportunidades que plantea, así como las tensiones que de la misma se derivan. Pero a su vez, en los países de destino de los flujos migratorios surge la interrogante de que si la llegada de personas con culturas diferentes les enriquece o, por el contrario, les hace perder sus propias tradiciones, en tanto, que los inmigrantes no saben si adoptan la cultura o si pierden la de sus orígenes.
Desde la óptica económica, los flujos migratorios abren dos elementos importantes al analizar el impacto de los mismos en el pais de origen y el pais de destino los cuales se tornan en epicentro de las discrepancias de los estudiosos del fenómeno. En relación a los países de origen, lo primero que se resalta son las ventajas que representa y el envío de remesas procedentes de los inmigrantes es lo mas resaltante, así como la reducción del desempleo y la pobreza en sus países de origen, pero esto tambien representa los inconvenientes de la pérdida de población joven, mano de obra productiva y la posibilidad de que se produzcan retornos masivos en las fases baja del ciclo económico.
En cuanto al impacto económico en los países de destino, tambien existen ventajas y desventajas, en cuanto a lo primero se reconoce que existe una contribución inmediata al crecimiento económico, la absorción de mano de obra sin ningún costo y el rejuvenecimiento de la mano obra competitiva en el mercado laboral. Sin embargo, los mayores inconvenientes están en el mercado laboral cuando se desplazan manos de obra local que incrementa el desempleo, la presión que se produce en el presupuesto social del pais receptor y los posibles conflictos étnicos y discriminatorios.
Es importante destacar que al perder importancia los recursos naturales en favor del conocimiento y el trabajo cualificado, muchos países pasan de la explotación dependiente a la irrelevancia estructural en la nueva economía. Esta situación genera una tendencia a la polarización del orden internacional y una serie de intentos de reconstruir la unidad del mundo en nuevas condiciones, lo que en la práctica ha sido un factor determinante en el proceso que estimula la migración internacional.
En adición, La globalización económica implica la movilidad y flexibilidad de todos los factores productivos, incluida la mano de obra, lo que origina una generalización de las migraciones internacionales: el trabajo también se mundializa.
Estas son razones poderosas que permiten entender que diez países en el mundo albergan a un poco más del 50% de los inmigrantes de todo el mundo y donde sólo EE.UU es el receptor de casi el 20% del total del flujo de los 46,6 millones de personas que han abandonado sus países para asentarse en territorio estadounidense por diferentes motivos y en distintas condiciones. Pero es que este pais tenía 23,3 millones en 1990 y registró 46,6 millones en el 2016.
Otro dato a resaltar es que a principios de siglo XXI existían en el mundo 173 millones de inmigrantes, mientras que en 2016 ya la cifra ascendió a 244 millones, incluyendo a los 20 millones de refugiados existentes. Estas cifras ponen en evidencias que los flujos de migración internacional representan una importancia y preocupación a nivel global.