El relevo generacional en el liderazgo político no es solamente el desplazamiento de hombres y mujeres en posiciones de mando político.
El profesor Juan Bosch creía en los jóvenes, prueba de ello lo es que para la conformación del Partido de la Liberación Dominicana se hizo acompañar del grupo que estructuraría una nueva expresión política, partió dejando un grupo de jóvenes dirigentes cualificados, un relevo adiestrado a través de la formación política y de militancia objetivamente comprobada, con métodos de trabajo, que fomentaban la unidad, en el que los compañeros asumían las decisiones de la mayoría, sin aplastar la minoría.
El Partido de la Liberación Dominicana cuenta con una cantidad impresionante de jóvenes emprendedores, líderes en sus respectivas comunidades y con una clara visión de desarrollo y bienestar social. Un grupo de hombres y mujeres comprometidos con generar propuestas para que nuestro partido, continúe marcando referentes en la forma de hacer política en la República Dominicana.
Sin embargo, esto no basta para llevar la dirección del Estado, lo conveniente, no solo para nuestra organización política, sino para el país y todos los dominicanos, es que para el año 2020 el PLD retenga el poder, y eso solo se logrará con una figura conocida, probada y garantía de sustentar una causa, como la que sustenta el PLD.
El PLD debe rescatar la experiencia exitosa de Don Juan, retomando la formación política que se interrumpió con la apertura del partido en el año 2000, y que evitaría escoger líderes sin formación, solo por el hecho de dar paso al “relevo”, que sin experiencia, no es relevo de igual o más calidad, y que además tampoco es garantía de buen desempeño y gestión en el manejo del Estado, ni en la conducción del Partido.
Quienes se promueven como “el relevo generacional en el PLD” ya no son tan jóvenes, todos pasan de 57 años. Antes de demandar un relevo político, nuestra organización debe dar cumplimiento al artículo 216 de la Constitución que ordena respetar la democracia interna; debe movilizar su estructura, continuar capacitando su dirigencia y propiciar a través un congreso elector, por decisión libre, soberana y sin mediaciones, la escogencia de los líderes que serán los titulares de los organismos del Partido y los que han de ser propuestos como candidatos a cargos de elección popular.
El relevo debe ser para completar la obra hasta ahora realizada, así como cuando el Partido se fundó fue para completar la obra del patricio Juan Pablo Duarte. Si no es para superar lo alcanzado no será relevo, sino cualquier otra cosa.