Hablan los hechos

Dimensiones económicas de la inequidad

El intelectual y hombre de la literatura de Portugal, José Saramago, expresó que en la inequidad no sólo hay desigualdad en la distribución de la riqueza, sino en la satisfacción de las necesidades básicas. Pero es que estas palabras están asociadas a una situación de desigualdad que genera injusticia en la distribución de la riqueza económica y la atención social a la población.

La inequidad es uno de los retos clave de nuestra era. En particular, la inequidad de ingresos es uno de los aspectos económicos más visibles de un problema más amplio y complejo.

Pero resulta que la inequidad social representa una marcada diferencia entre los grupos o clases que forman una sociedad. La desigualdad de oportunidades para acceder a bienes y servicios como vivienda, educación o salud se señala como una de las causas, pero también como una de las consecuencias de esta situación, por tanto, se habla de discriminación cuando se da un trato diferente a una persona en función del grupo al que pertenece.

La inequidad es uno de los retos clave de nuestra era. En particular, la inequidad de ingresos es uno de los aspectos económicos más visibles de un problema más amplio y complejo, un problema que incluye la inequidad de oportunidad y se extiende al género, al grupo étnico y a la edad, entre otras cosas, lo que significa que esto afecta a todos los países del mundo y es que tanto en los países desarrollados como en los que se encuentran en vías de desarrollo, a menudo la mitad de la población más pobre controla menos del 10% de su riqueza.

Los riesgos inherentes de ignorar la inequidad son obvios, las personas, sobre todo los jóvenes, a quienes se les excluye de la corriente principal terminan sintiéndose aislados y se vuelven un fácil combustible del conflicto. Esto, por su parte, reduce la sustentabilidad del crecimiento económico, debilita la cohesión social y la seguridad, fomenta el acceso injusto al uso de bienes comunes y el uso de los mismos, perjudica nuestras democracias y mutila nuestras esperanzas de alcanzar un desarrollo sustentable y sociedades pacíficas.

Los esfuerzos por reducir las inequidades y lograr la inclusión son responsabilidad de múltiples partes interesadas y requerirá una acción conjunta a todos los niveles, desde el local al nacional, y del regional al global.

Los esfuerzos por reducir las inequidades y lograr la inclusión son responsabilidad de múltiples partes interesadas y requerirá una acción conjunta a todos los niveles, desde el local al nacional, y del regional al global. Esto así ya que todos somos conscientes de las vulnerabilidades y peligros que definen la vida en todo el mundo y se tiene plena conciencia de lo que necesitamos: economías incluyentes en las que los seres humanos puedan tener acceso a empleos dignos, identificación legal, servicios financieros, infraestructura y protección social, así como sociedades donde todas las personas puedan contribuir y participar en la gobernanza global, nacional y local.

Ya se sabe que en materia laboral, se ha revelado que sólo el 18% de los hombres no se encuentran conectados al mercado laboral y el 44% del género femenino está en esa situación. Por igual, se tiene la precisión que a nivel mundial las mujeres sólo ocupan el 20% de los escaños parlamentarios, el 18% son Ministras o Secretarias de Estado y 47% de los países tienen a mujeres como líderes de Estado, lo que pone a prueba la inequidad.

Hay que destacar que a nivel mundial, sólo existe un 46% de mujeres en puestos menores en las empresas, 37% de las mujeres tienen actividades gerenciales, 33% ocupa un puesto de dirección. Otro dato que refleja la inequidad mundial, es que todos los días 16,000 niños Mueren antes de cumplir los 5 años de neumonía, paludismo, diarrea y otras enfermedades y que los hijos del 20% más pobre de todas las familias tienen casi el doble de probabilidades de morir antes de cumplir los 5 años que los del 20% más rico y que cerca de 1000 millones de personas en el mundo viven en barrios marginales, lo que representa cerca de una cuarta parte de la población urbana mundial.

Llama a la atención de que América Latina que crece económicamente, su nivel de inequidad es la mayor del mundo y que a medida que crece la desigualdad, crece la violencia en las ciudades y crece la criminalidad.

Llama a la atención de que América Latina que crece económicamente, su nivel de inequidad es la mayor del mundo y que a medida que crece la desigualdad, crece la violencia en las ciudades y crece la criminalidad. En adición, si bien América Latina ha logrado combatir la pobreza, no puede anotarse grandes logros en el combate de la inequidad, en términos empíricos, esto se expresa en que el 25% de las ciudades en América Latina se enfrentan a una inaceptable inequidad y donde el impacto destructivo de la extrema desigualdad sobre el crecimiento sostenible y la cohesión social es evidente.

Aunque la región ha logrado un éxito considerable en la reducción de la extrema pobreza durante las últimas dos décadas, sigue mostrando niveles altos de desigualdad del ingreso y de la distribución de la riqueza, que han obstaculizado el crecimiento sostenible y la inclusión social. En América Latina y el Caribe, la desigualdad está impidiendo retornar a una trayectoria de crecimiento inclusivo, ante un entorno exterior desalentador ya que aunque la desigualdad del ingreso se ha reducido durante los últimos años, sigue siendo la región más desigual del mundo, donde para el 2016, el 10% más rico de la población había amasado el 71% de la riqueza de la región.

Noticias Relacionadas