Opinión

Un nuevo modelo de profesor I

El nuevo modelo de profesor debe entender que el celular es el nuevo lápiz y que las tabletas y las computadoras son las neo formas de las plumas y los tinteros que se utilizaron en la antigüedad, en la edad media y hasta hace pocos años, como símbolo aristocrático. La pluma y el tintero daban -a los escasos individuos que sabían escribir- un toque especial de “sabiduría”, asimismo como hoy sucede –con menos impacto que en los años noventa del año pasado- con los expertos en los lenguajes computacionales y aquellos que manejan los conceptos del mundo cibernético.

Como preámbulo a las ideas de un nuevo modelo de profesor, debo tomar un poco de tiempo para desarrollar un esbozo histórico de la evolución cualitativa del hombre.

Lo que ha pasado con el celular y todo lo que él encierra en la nueva era de la tecnología y las comunicaciones, es parecido a lo ocurrido con la aparición del lápiz de carbón, instrumento que popularizó la escritura, al poder colocarse en las manos de los marginados a través de una evolución cualitativa de la sociedad. Mucha gente luchó en contra de esa realidad y libraron una gran batalla para evitar que la gente llana del pueblo, tuviera la oportunidad de aprender a escribir, porque eso era un privilegio muy exclusivo, antes de las últimas décadas del Siglo XVI.

En 1564, ocurrió que en Inglaterra y específicamente en la ciudad de Cumberland, fue descubierto un mineral denominado grafito y este descubrimiento permitió la invención del lápiz, introducido en la corte de Luis XIII –no en poco tiempo- en el contexto de la Francia imperial, este fue un producto de la ruptura de las relaciones entre Francia e Inglaterra en el año 1792 y fue en ese momento, que un ingeniero francés llamado Jacques-Nicolás Conté ideó una serie de lápices de grafito y arcilla rodeados de madera de cedro. El lápiz se impuso en todo el mundo, debido a su bajo costo y a la aparición de la necesidad de aprender a escribir, debido al impulso de la lectura a nivel popular cuando fue traducida la Biblia en distintos idiomas.

Todos estos movimientos cualitativos, tienen su origen en lo que en la historia universal se le define como renacimiento, un fenómeno cultural iniciado en la Edad Moderna. Es en este tiempo que se retoman los principios de la antigüedad clásica, pero actualizándolos -sin renunciar a la tradición cristiana- enfatizando los valores del mundo y del ser humano.

Al puntualizar en esos dos elementos, se sustituye la omnipresencia de lo religioso, constituyendo un avance social para iniciar un proceso al reconocimiento de las ideas de cambio. A este proceso social se adhiere una nueva visión del mundo, que hicieron posibles una nueva era de cambios no solo sociales y políticos, sino que abrió espacios para determinados descubrimientos científicos y geográficos.

La palabra que define este movimiento es el humanismo. El mismo se caracteriza porque las ideas van centradas en la figura del hombre y constituye un paso trascendental del pensamiento del teocentrismo medieval al antropocentrismo renacentista.
Empujada por los acontecimientos de transformación, aparece la Reforma Protestante. Este fenómeno produjo grandes cambios como movimiento religioso cristiano, que inicia en Alemania en el Siglo XVI con un monje católico llamado Martín Lutero.

Fue este monje Alemán, quien produjo un cisma en la Iglesia, dando origen a un sinnúmero de iglesias y organizaciones que se denominaron protestantes, cuyas contribuciones a la civilización occidental se llegan a considerar más allá del ámbito de lo religioso.

Las numerosas traducciones de la Biblia desarrollaron un versión estándar de la lengua alemana y se convirtieron en un modelo en el arte de la traducción.

Hasta aquí el preámbulo como bosquejo histórico. Para reflexionar sobre el nuevo modelo de profesor, voy a producir una batería de preguntas, para desarrollar los argumentos que respondan en aproximaciones conceptuales objetivas, para que sean comprendidas en las dimensiones práctica y teórica. La primera de las preguntas indaga acerca de ¿Cómo ganamos la libertad de ser profesor?

Entonces argumentamos, que la libertad de ser profesor la ganamos en primer lugar, con la seguridad que tenemos en nosotros mismos. En segundo lugar, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en una jornada de clase. Es a partir de ahí, que nos empoderamos para ejercer en la ejecución de nuestra planeación -delimitando posibilidades- al disfrutar la libertad de decir qué pensamos y lo de mayor importancia: disfrutar del choque de las ideas que emanan desde nuestros alumnos, al ponerse en común las ideas, al rivalizar o asumir, sin temor a represalias, sin visos de sumisión, sino argumentando el por qué.

Ganar la libertad de ser profesor, es aprehender el ensayo de nuevas técnicas para explicar los tema, cambiar formas y estilos; modificar contenidos, como producto de la investigación. Es esa libertad la que nos da espacio para sentimos útil a los demás, para sentir la alegría de una alta valoración de un trabajo en lo particular. Es la mejor forma de escapar de la rutina, convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto cognitivo aplicable, al comprender cómo se puede llegar a hacer a través de los conocimientos adquiridos. Es una labor de creatividad, en donde el profesor profesa para crear la necesidad de aprender en cada uno de sus alumnos y no todos crean esa “necesidad de aprender” con las mismas motivaciones o metodologías. En ese mismo sentido, el docente profesa sobre la curiosidad y su importancia para el descubrimiento, trabaja para mostrar la conveniencia de transformar problemas en retos, porque el que ve problemas, se atormenta, mientras el que observa retos, se coloca en posición para superarles.

Es en ese tránsito, en donde encontramos sentido al término “profesor”, cuyo significado encierra el oficio de “enseñar a hacer.”

Este rico proceso de vivencias dinámicas, tiene su origen principal en la enseñanza, como formación integral.

El profesor abarca el concepto de la acción de transformar a una persona para que pueda desempeñarse con habilidad.

Cuando el profesor se convierte en maestro, trasciende en lo teórico y lo filosófico; va más allá en el quehacer de formador, de educador, transciende la transmisión de conocimientos y la formación de destrezas, el aprendizaje de técnicas y el manejo a través de las destrezas y las habilidades. El maestro se convierte en paradigma en el accionar de su vida, pasa de ser un acompañante-guía, a ser un mentor.

La escuela necesita profesores en todo el sentido de la palabra, porque a veces nos convertimos en maestros, alejándonos de las cosas simples que son útiles para la vida de los seres humanos.

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