Opinión

Ese petróleo nuestro

El precio de petróleo tipo West Texas Intermediate (WTI), que sirve de referencia tanto a Estados Unidos como a otros países del continente americano, se situó ayer -20 de febrero de 2018- en los 61 dólares con 70 centavos el barril, afianzando la tendencia que desde los inicios del presente año viene vislumbrando una cotización del crudo que podría colocarse en la franja de los 60-70 dólares para este año 2018.

El petróleo de referencia en EE.UU. es el WTI, mediante el cual la República Dominicana realiza la mayor cantidad de transacciones comerciales. También el mismo sirve como punto de partida para establecer otros precios en los mercados internacionales.

Pensemos en regiones como el Mar del Norte (el tipo BRENT, en Gran Bretaña, Europa) y en el Medio Oriente (Asia). También tenemos el que se fija según una cesta de precios establecida por la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP), para sólo citar algunos tipos de crudo.

La República Dominicana, como muchos países de la región, cotiza sus transacciones petroleras en los precios que regulan la comercialización del crudo en la New York Mercantile Exchange (Nymex), ubicada en Estados Unidos y que es la bolsa principal de las materias primas mundiales. Hablamos del petróleo tipo WTI.

Pues bien, en diciembre de 2016 la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros países productores no miembros de esta entidad acordaron recortar la producción del crudo para lograr una reducción del exceso de la oferta dentro del mercado. Y hay que reconocer que esa decisión ha incidido en el repunte del precio del crudo.

Téngase en cuenta que la OPEP no expresa los intereses empresariales privados, sino que representan a países miembros, lo que se traduce en una diferenciación entre la naturaleza de los intereses representados, pues en la gestión pública suelen primar los objetivos políticos, sociales y económicos del Estado, más allá de la búsqueda de la máxima tasa individual de ganancias que suele señalar el norte de la gestión empresarial privada.

Lo cierto ha sido que el actual repunte en el precio del petróleo WTI –así como en el conjunto de los diversos tipos- se ha reflejado en las cotizaciones de las gasolinas que se ofertan, por ejemplo, en la región latinoamericana y caribeña. En efecto, los bolsillos de los consumidores ya comienzan a resentirse de las alzas en los precios, aflorando también los correspondientes conflictos sociales y políticos.

Lo que sí parece inevitable es el retorno del alza de los precios en los combustibles y su correspondiente impacto en los costos de producción de los bienes y servicios en muchos países del mundo. Es lo que se ha estado observando en la economía latinoamericana y caribeña.

Pero es indudable que el alza en el precio del petróleo se traduce en una bendición para los países productores y exportadores de petróleo, mientras que para las economías dependientes de la importación del crudo –que son la mayoría- esto se convierte en una fuente generadora de tormentos financieros para las cuentas públicas.

Y es una lástima que muchos países no aprovecharon la fase de precios bajos del petróleo para crear sus respectivos fondos de contingencia ante el retorno de las cotizaciones altas del demandado crudo.

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