Hablan los hechos

El Brexit: Parálisis e incertidumbre

Una retrospectiva a la historia reciente conduce a pesar en el Brexit como uno de los acontecimientos más relevante que ha impactado en el ámbito geopolítico y geoeconómico a escala de la economía global. Se trata de que el 23 de junio de 2016 en el Reino Unido se llevara a cabo el referendo que estableció la salida de gran Bretaña de la Unión Europea.

Los británicos con una diferencia precaria decidieron por un 51,9%, es decir, 17.410.742 que votaron por abandonar la UE contra un 48,1%, esto es, 16.577.342 que se aferraron por permanecer en ella, decidiendo así lo que en la actualidad se conoce como el Brexit.

Los británicos con una diferencia precaria decidieron por un 51,9%, es decir, 17.410.742 que votaron por abandonar la UE contra un 48,1%, esto es, 16.577.342 que se aferraron por permanecer en ella, decidiendo así lo que en la actualidad se conoce como el Brexit. Esta cerrada votación está explica porque la opción de permanecer en la UE fue mayoritaria en Escocia e Irlanda del Norte, además de entre la población más joven.

El denominado Brexit se impuso a la opción de permanecer en la UE representa una decisión histórica, que fuera de las fronteras británicas tendría importantes consecuencias impredecibles que en lo inmediato generó incertidumbre entre los británicos. En efecto, posterior al resultado del referéndum, el shock de incertidumbre observado en el Reino Unido fue de gran magnitud que sorprendió a los líderes político y empresarial británicos y del mundo.

Desde la aprobación de la opción Brexit hasta la actualidad, el PIB británico ha registrado una contracción sostenida significativa, lo que se ha expresado en un Shock en los diversos sectores de la economía de esa nación.

La incertidumbre a partir de la aprobación del Brexit ha estado en aumento sistemático, fruto de que muchas empresas extranjeras iniciaron de inmediato migrar hacia otros países europeos para presentar los privilegios que le concede la zona euro. Desde la aprobación de la opción Brexit hasta la actualidad, el PIB británico ha registrado una contracción sostenida significativa, lo que se ha expresado en un Shock en los diversos sectores de la economía de esa nación.

Lo ocurrido con la aprobación de la opción Brexit, por parte de los británicos, ha tenido mayor trascendencia porque nunca antes un país miembro había decidido abandonar esta unión política y económica de 28 países que, desde sus inicios, no ha hecho más que expandirse. La decisión británica de abandonar la Unión Europea 43 años después de ingresar en su antecesora, la Comunidad Económica Europea, constituye una dura estocada mortal para el proyecto europeo, en cuyos orígenes estuvo la idea de impedir otra gran guerra en el continente tras el desangramiento que supuso la segunda guerra mundial.

Lo ocurrido con la aprobación de la opción Brexit, por parte de los británicos, ha tenido mayor trascendencia porque nunca antes un país miembro había decidido abandonar esta unión política y económica de 28 países que, desde sus inicios, no ha hecho más que expandirse.

A pesar de su aprobación, el Brexit no ha podido ejecutarse y oficializar su ruptura en virtud de que ha sido rechazado en varias ocasiones por el Parlamento, entrando de esa manera en una situación de parálisis, ya que no se ha construido una plataforma jurídica para abandonar la Unión Europea sin un acuerdo marco que rija las futuras relaciones entre ambos. Ante el reiterado rechazo del parlamento, la primera Ministra Británica, Theresa May ha plateado un aplazamiento al 30 de Junio hasta tanto pueda lograrse una nueva votación del parlamento consensuada invocando el artículo 50 del tratado de la UE, el cual rige el proceso del Brexit.

La situación de parálisis en que ha caído el Brexit y la incertidumbre que del mismo se deriva ha generado el consenso de que el Brexit no se consumará el próximo 29 de marzo, tal y como estaba previsto originalmente, lo que hace bastante compleja el ambiente económico y político del Reino Unido. En adición, hay que recordar que cualquier prórroga del Brexit más allá del 30 de junio de 2019 requeriría que Reino Unido concurra a las elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2019.

A pesar de su aprobación, el Brexit no ha podido ejecutarse y oficializar su ruptura en virtud de que ha sido rechazado en varias ocasiones por el Parlamento, entrando de esa manera en una situación de parálisis, ya que no se ha construido una plataforma jurídica para abandonar la Unión Europea sin un acuerdo marco que rija las futuras relaciones entre ambos.

Los plazos para la ruptura y ejecución de la opción del Brexit están agotando sus límites, pues la esperada salida de la Unión Europea, el 29 de marzo, le queda muy poco tiempo para que se tome una decisión sobre el mismo y la incertidumbre que rodea la situación es más endurecida que nunca. Los riesgos para la economía y los mercados de Reino Unido son altos y, en la actualidad, sobre el tablero todavía hay planteados un buen número de resultados potenciales que no son muy favorables a una salida sin trauma.

Desde una perspectiva de América Latina, hay que resaltar que el comercio de la región con la economía británica es limitado, aunque si bien es cierto que la inversión británica es importante para algunos países, en general no tiene la dimensión de los flujos provenientes de otros países como EE.UU. En tal sentido se puede afirmar que el Brexit no representa una amenaza existencial para las economías latinoamericanas, ni tampoco una oportunidad particularmente interesante, ya que el peso económico de Reino Unido en la región es limitado.

La situación de parálisis en que ha caído el Brexit y la incertidumbre que del mismo se deriva ha generado el consenso de que el Brexit no se consumará el próximo 29 de marzo, tal y como estaba previsto originalmente, lo que hace bastante compleja el ambiente económico y político del Reino Unido.

Entre las economías principales de América Latina que más se vinculan con la economía británica se destacan Colombia que tiene una significativa dependencia de las compras británicas, la cual envía a ese país apenas un 2,5% de sus exportaciones, principalmente constituidas por carbón, cuyo promedio a girado alrededor de los US$1.400 millones en los últimos cinco años. Por igual, Brasil tan sólo depende de Reino Unido en 1.7% de sus exportaciones, México con el 1% y Argentina con el 0.8%, el resto de las economías se vinculan de manera marginal o no se relacionan.

Pero resulta que más allá de los flujos de comercio e inversión, también hay movimiento de personas entre Reino Unido y América Latina, aunque en dimensiones relativamente pequeñas, por el lado del turismo. Esta situación puede reducirse si se produce una fuerte devaluación de la libra esterlina, lo que provoca que se reduzca el turismo británico a América Latina, como resulta de una disminución del poder adquisitivo de la nación europea.

Los acontecimientos derivados de la aprobación del Brexit ponen en evidencia que este agarró por sorpresa a todos y ha dejado en el limbo el futuro marco de relaciones entre el Reino Unido y la UE

En conclusión, reducir la incertidumbre en este periodo prolongado de negociaciones latente será clave para minimizar su impacto negativo sobre la economía. Cuando se observa el índice de incertidumbre europeo, se aprecia que la misma se incrementa inducida tan solo por la situación de la economía británica, fruto de que el índice de incertidumbre de política económica ha sido perturbador.

Los acontecimientos derivados de la aprobación del Brexit ponen en evidencia que este agarró por sorpresa a todos y ha dejado en el limbo el futuro marco de relaciones entre el Reino Unido y la UE. Asimismo, la incertidumbre también se origina en el impacto negativo reflejado en el mercado bursátil del Reino Unido, donde parece que las autoridades, la ciudadanía y la Unión Europea dirigen sus respectivas miradas por horizontes diferentes.

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