Temístocles Montás
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La gran crisis de los años treinta y la Segunda Guerra Mundial condujeron a la derrota de la tesis del fundamentalismo de mercado que establece una fe exagerada en la capacidad ilimitada de los mercados para resolver los problemas económicos y sociales, y que intervenir en su funcionamiento no podía justificarse. Esos acontecimientos condujeron a los gobiernos a romper con esos postulados y emergió una nueva tesis que planteaba que el sector público, entiéndase el Estado, debía jugar un papel de importancia en la protección de los derechos sociales y económicos, sin convertirse en una traba al funcionamiento del mercado. El producto de esa tesis fue la construcción del Estado del Bienestar en los países desarrollados.
Si bien es cierto que desde finales de los años setenta, el fundamentalismo de mercado volvió a ponerse en boga, la crisis de 2008, de nuevo, mostró la importante necesidad del Estado. Si no hubiese sido por los rescates masivos de los gobiernos, el sistema capitalista se habría derrumbado por el estallido de la burbuja inmobiliaria.
Sin embargo, lo ocurrido desde entonces conducía a pensar que la lección de 2008 no había sido adecuadamente aprendida. Por eso, la crisis que hoy vivimos, producida por la pandemia de coronavirus, representa un poderoso recordatorio de la importancia que tiene asegurar un Estado fuerte, con el poder y legitimidad para imponer medidas que sean necesarias para afrontar la salud de nuestra población y el futuro de nuestra economía.
Un segundo aspecto que quiero mencionar es el referente al sistema sanitario, de manera particular en lo que tiene que ver con el sector público.
Estamos en un momento en el que el sistema sanitario está pasando por una gran prueba, pero si algo hemos aprendido de la presente crisis es que dicho sistema constituye nuestra infraestructura de la vida.
El presidente Danilo Medina llegó a decir que la educación es la otra cara de la libertad y yo agrego que la salud también es la otra cara de la libertad. Sin salud no hay vida, no hay trabajo, no hay educación, no hay deporte, no hay nada. Por lo tanto, tiene que ser una prioridad uno uno , dotar a nuestro sistema sanitario de los recursos necesarios para que pueda invertir suficientemente en atención primaria, en educación de la población, en investigación, en buenas remuneraciones para todo el personal de salud, en la formación de médicos, enfermeras y de todo el personal de salud, etc.
Ojala que al superar esta crisis podamos entender y actuar en consecuencia: que nuestro país necesita un Estado bien financiado, que sea capaz de asegurar los recursos que el sistema sanitario requiere para asegurar la protección de la salud de todas las personas, procurando los medios para la prevención y el tratamiento de todas las enfermedades, asegurando el acceso a medicamentos de calidad y dando asistencia médica y hospitalaria gratuita a quienes la requieran, como lo establece la Constitución de la República.