Temístocles Montás
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La severidad de la caída en la economía mundial, producto del COVID-19, se ha expresado de manera dramática en el mercado del petróleo y sus derivados. La Agencia Internacional de la Energía(IEA) proyecta para este año una reducciónde 9.3 millones de barriles diariosen la demanda mundial petróleo. Para el segundo trimestre de este año, la IEA proyecta una demanda de 23.1 millones de barriles diarios por debajo del nivel del año anterior.
La situación descrita ha producido un desplome de los precios del petróleo, que en el caso del West Texas llegó a cotizarse en negativo por primera vez en la historia el 20 de abril pasado. Desde entonces, los precios del petróleo se han estado moviendo en niveles característicos de hace mas de 20 años.
Nuestro paísconsumió el año pasado un poco más de 69 millones de barriles de petróleo y derivados. Mas del 95% de nuestra compra de energía está relacionada con petróleo y derivados del petróleo. Esas compras constituyen la partida más importante del conjunto de las importaciones nacionales y es, sin lugar a duda, el principal responsable del déficit de nuestra balanza comercial. Por eso, el desplome de los precios puede ser visto como una buena noticia en el contexto de las malas noticias que nos golpean a diario por la pandemia.
De manera concreta, la reducción de la factura petrolera produce una menor salida de dólares, lo que compensa, en parte, la caída de ingresos que se está produciendo en nuestras exportaciones, de manera concreta en el turismo. Si asumimospara este año una reducción de 9.5% en el volumen de las importaciones petrolera dominicana, siguiendo la proyección que a nivel internacional hace la IEA, y el precio promedio por barril se coloca en US$30, la República Dominicana se ahorraría cerca de US$1,700 millones.
Sin embargo, la caída que se prevé en el sector turísticopodría superar ampliamente el ahorro en la factura petrolera. La Organización Mundial del Turismo proyecta para este año una caída,en los movimientos internacionales de turistas en el mundo, de entre 20 y 30%,respecto a 2019, lo que llevaría al sector turístico a un nivel parecido al de 7 años atrás. Si eso ocurriera, en la República Dominicana, el flujo turístico para este año sería parecido al del 2013, con ingresos cercanos a los US$5,000 millones, lo que representaría unacaída de casi US$2,500millones comparado con 2019. Esto reducción superaría lo que nos ahorraría por la reducción en la factura petrolera.
La otra cara de esta situación es que la caída de la economía, si bien abarata el petróleoporque se está consumiendopoco, eso tiene un tremendo impacto negativo sobre las finanzas gubernamentales.Téngase presente que los impuestos a los derivados del petróleo representan la tercera fuente de ingreso del gobierno y en el mes de abril, el consumo de esos productos ha caído en cerca de un 50%.