El pasado fin de semana el Gobierno realizó un quinto encuentro en el que los comisionados designados dijeron buscar, ante el conflicto de Medio Oriente, un acuerdo nacional para enfrentar el impacto en el país de la crisis global y reducir su repercusión en las familias dominicanas.
Todas estas reuniones tienen como denominador común que el Gobierno carece de un plan estructurado. Los comisionados se circunscriben a presentar propuestas limitadas, que ellos mismos celebran como efectivas.
En la reunión con la representación de las iglesias evangélicas a que hemos hecho referencia uno de los funcionarios participantes destacó, sin fundamento en la realidad, que, pese al contexto internacional, la economía dominicana mantiene un desempeño positivo, lo que a su juicio ha permitido mitigar la inflación, sostener el crecimiento y proteger el tejido productivo nacional.
Sin duda alguna un nuevo ejemplo del esquema mercadológico con que se ha manejado el PRM desde los inicios del gobierno, recurriendo a maniobras que procuran distraer en lugar de propiciar correctivos y acciones preventivas.
Las medidas referidas por el Gobierno no abordan temas esenciales como la estabilidad de los precios de los combustibles y la seguridad alimentaria.
En la persona de su presidente, Danilo Medina, y de sus dirigentes y técnicos, el PLD ha dicho y reiterado que el pueblo no tiene capacidad para sacrificarse más, y que es responsabilidad exclusiva del Gobierno aplicar políticas de austeridad y eficiencia antes de buscar la validación de otros sectores para justificar futuros aumentos en la tarifa eléctrica o en los precios de los productos de la canasta básica.
No ignoramos el impacto de una guerra declarada por las obsesiones de un jefe de Estado amarrado al mundo del espectáculo, del que ha sido y sigue siendo parte, pero la debilidad de la economía dominicana ante este choque es el resultado de la desatención al sector agropecuario, por una lado, y de no haber impulsado una verdadera transición energética en los últimos años, teniendo de base las ejecutorias del gobierno del PLD, por el otro.
Cinco reuniones en las que no se ha presentado un plan para encarar la crisis local generada por la guerra en Medio Oriente confirman que el Gobierno del PRM se ha quedado corto en la gestión de una crisis que cada día se siente con fuerza en los bolsillos y los estómagos de los dominicanos.