Editorial

Los accidentes de tránsito a la Agenda Nacional

La tragedia en la que perdieron la vida cinco personas el pasado domingo en la carretera San Cristóbal-Baní, vuelve a colocar en el corredor mediático el terrible drama de los accidentes de tránsito en la República Dominicana.

Y si dramáticas son las escenas recogidas por los medios en cada uno de estos eventos, aterradoras son las cifras que parecen colocarnos en lucha febril por pasar a ocupar el primer lugar como país con el mayor registro de muertes por accidentes de tránsito en todo el mundo.

Sorprende y lastima, sin embargo, que esta abrumadora realidad sea asumida tan solo como servicio informativo en cada tragedia, sin que el Estado se lo haya planteado como punto esencial de su agenda, dadas las gravísimas secuelas de estos eventos.

La República Dominicana observa un sorprendente proceso de desarrollo vial que ha alcanzado envidiables niveles de modernidad y efectividad en los últimos años, durante las administraciones del Partido de la Liberación Dominicana.

Contamos y avanzamos con la construcción de autopistas y corredores rápidos, respondiendo con ello a la necesidad de ahorro de tiempo y de recursos como lo han hecho y hacen naciones desarrolladas.

Pero eso conlleva también el riesgo que siempre plantea la velocidad, sobre todo en una nación donde transportistas públicos y privados lamentablemente no observamos debidamente las leyes de tránsito y las autoridades no las hacen cumplir con todo rigor.

Desde hace ya un buen tiempo, nuestro colaborador Mario Holguín se ha ocupado con entera vocación de servicio a realizar profundos estudios sobre la problemática que nos ocupa y a llamar la atención sobre la impostergable necesidad de que nos aboquemos a la toma de medidas puntuales y efectivas para enfrentar el flagelo.

Una nación con ingresos medios tiene 83 veces más muertes en carretera por cada 10 mil vehículos que el conjunto de los países ricos.

Es la misma nación que acumula decenas de accidentados por días, semanas y meses en las emergencias y salas de atención continua, con costos que ya sobrepasan la capacidad del presupuesto en salud.

Vanguardia del Pueblo se pregunta cómo es posible que ante una situación de esta envergadura el país no cuente con una ley de seguridad vial.

Pensamos que iniciativas de tan relevante envergadura como el Sistema 911, de gran ayuda en el plano del Socorro y la Emergencia, sin embargo amerita de medidas adicionales para, en este caso, cumplir con mucho mayor efectividad su propósito.

Los accidentes de tránsito constituyen una verdadera plaga en nuestro país. Un mal que nos enlutece, lastima nuestras arcas estatales, empresariales y familiares y nos llena de intranquilidad, terror y vergüenza.

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