Editorial

Caminando sin rumbo

Con la arrogancia exhibida por los actuales funcionarios del gobierno del PRM, el Ministro de Educación Superior Ciencia y Tecnologías acusó al decano de los periódicos dominicanos de intentar dañar la imagen del programa Inglés de Inmersión, impulsado por dicho ministerio.

En la carta que envió al director del periódico el presuntuoso funcionario acusa al medio de intentar dañar “la buena imagen» que se ha ganado en la sociedad dominicana el programa de Inglés por Inmersión, que dirige el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.

Los redactores del reporte periodístico que motivó la reprimenda del flamante ministro presentan hechos puntuales que el funcionario no respondió, como la cancelación masiva de profesores con el cambio de gobierno, lo que provocó la actual falta de docentes, de libros y las dificultades para comenzar los cursos.

He aquí una de las principales características del gobierno del PRM, que insiste por sus canales comunicativos en imponer sus versiones sobre los hechos por encima de la realidad, una nociva práctica que tiene a la gente cansada.

En República Dominicana el tránsito es un peligro público y un desorden mayúsculo a lo que se responde con anuncios y más anuncios y pobres decisiones.

El sistema educativo se caracteriza por las deficiencias e improvisaciones de sus funcionarios, que terminan incumpliendo sus responsabilidades y se escudan en los reclamos del gremio magisterial.

En salud pública predominan las enfermedades respiratorias y las infecciosas, con hospitales sin medicamentos y pacientes con enfermedades crónicas desamparados mientras desde el gobierno se insiste en pintar un panorama distinto, como si esos males no existieran.

Talas indiscriminadas de árboles, depredación de los ríos, afluentes contaminados, aire enrarecido y las autoridades de medio ambiente no se pueden zafar de una mafia denunciada por el propio incumbente.

Sumamos a todo esto el alto costo de los alimentos, que no se compensa con publicitados anuncios de reducción del índice de precio al consumidor, que solo se aprecia en los escritorios de funcionarios y no en los colmados, mercados o supermercados.

También la inseguridad ciudadana, ahora con la proliferación de bandas y pandillas que tienen a la población atemorizada.

Caminamos sin rumbo, a merced de las eventualidades o circunstancias, que es como se explica la improvisación predominante en el gobierno del mal llamado “cambio”.

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