La cortesía que los medios tradicionales de comunicación dispensaron al partido de gobierno —puesta de manifiesto en el masivo despliegue otorgado al cambio poco democrático de su dirigencia— no apagó la llama exhibida por el Partido de la Liberación Dominicana durante la semana.
El PLD muestra una gran fortaleza que se expresa en el trabajo de sus dirigentes, organismos y órganos, lo que lo afianza como una vigorosa maquinaria con arraigo en todo el territorio dominicano. Asimismo, el pueblo valora la capacidad de sus técnicos y profesionales, demostrada tanto en el ejercicio de gobierno como en su actual rol opositor, con la mirada puesta en los futuros escenarios electorales.
En sus actividades, compromisos institucionales y labores comunitarias, el partido muestra una base orgánica superior a la de sus competidores. Esta afirmación la respaldan las encuestas, las cuales confirman que el PLD es la única organización del sistema con presencia real y efectiva en todos los rincones del país y en las seccionales del exterior.
Las Jornadas Nacionales de Esfuerzos Concentrados así lo han demostrado: en ellas, la gente ha manifestado a los dirigentes del partido su regocijo al sentir como una realidad el regreso de la dirigencia peledeísta a la conducción de la vida nacional. Los dominicanos han asumido como propia la expresión de que «Con el PLD se vivía mejor».
La nueva línea organizativa, vinculada ahora a lo electoral, ha dado un nuevo giro al trabajo de las y los peledeístas, quienes se esmeran en conquistar nuevos miembros, atraer a nuevos votantes, fortalecer los frentes de masas y acentuar el trabajo comunitario.
De manera conjunta con esta fortaleza orgánica, el PLD trabaja en la formación política de sus dirigentes aplicando los programas formativos aprobados en su más reciente Congreso, a lo que se suman las gestiones para que el Instituto de Formación Política Profesor Juan Bosch sea reconocido como institución de educación superior.
Todo esto se produce al tiempo que el Partido de la Liberación Dominicana organiza un proceso interno de consulta en el que participan cinco compañeros, lo que pone de relieve un hecho envidiable: el PLD es una cantera de presidenciables que conviven y accionan en una organización donde se respetan las reglas del juego democrático.
Consciente de sus responsabilidades, el PLD fundamenta su labor en una estructura sólida, concebida desde su fundación por Juan Bosch, un líder visionario y conocedor de la forma de pensar y actuar del pueblo dominicano. Esto es lo que ha permitido al denominado «Partido Único en América» mantenerse firme y de pie, a pesar del asedio, los ataques y los duros golpes recibidos desde el Gobierno, su partido y otros litorales opositores.
El PLD se mantiene sembrado en el corazón del pueblo dominicano. De ahí no lo saca nadie, y menos ahora, cuando se encuentra en perfecto estado de salud, en pleno crecimiento, abriendo locales en todo el país y listo para la conquista del poder.