Editorial

Cuestión de roles y hechos

El papel de las administraciones de gobierno es procurar cumplir con las expectativas de una población confiada que les compra sus propuestas o programas y vota a favor de los partidos que les sirven de sustento político, en nuestro caso, cada cuatro años.

El de la oposición irá en el sentido de mantenerse vigilante y siempre dispuesta a resaltar las fallas del gobierno, mientras presenta soluciones como parte de su legítimo propósito de constituirse en la alternativa ideal para el electorado.

Digamos que ese es el escenario ideal para una sociedad que madura y transita en forma sostenida por la ruta del desarrollo. Una colectividad que se hace cada día más exigente, en función de un indiscutible proceso de toma de conciencia sobre sus deberes y derechos.

Resulta lamentable que ante este perfil de sociedad que concebimos, una buena parte de la oposición continúe apelando a la desinformación y a la manipulación como recurso de campaña.

En días recientes, diversos medios de comunicación recogieron declaraciones de políticos, líderes de opinión de conocida vocación opositora, entre otros actores, en un renovado intento por desacreditar las gestiones de gobierno del PLD, enfatizando en el supuesto abandono del campo o la agropecuaria por parte de esas administraciones.

De ahí el motivo de esta reflexión sobre los roles que se le presume a gobiernos y opositores, a quienes se supone interesados en la suerte de la colectividad nacional.

Resulta que un recorrido por el desempeño de las administraciones de gobierno desde el 1996 a la fecha en materia agropecuaria, deja al descubierto el grado de desinformación y manipulación con la que una vez más esa oposición procura recobrar la confianza y el respeto perdido en el seno de la población.

Datos irrefutables del Banco Central, como los que recoge Vanguardia del Pueblo en su sección Hablan los Hechos, avalados por levantamientos similares realizados por organismos internacionales, echan por tierra el citado despropósito opositor.

Esos informes revelan que ese pilar de crecimiento con estabilidad de la economía que han exhibido los gobiernos del PLD hasta la fecha, tiene en el sector agropecuario uno de sus principales destellos, pues ha sido a partir de su buen desempeño que hoy y desde el 2004, luego del crack económico 2002-2004, la República Dominicana tiene garantizada su seguridad alimentaria.

Estar en capacidad de producir más del 80 por ciento de los alimentos que su pueblo consume, lograr excedentes constantes en la producción de arroz y colocarse en la cima de las exportaciones de rubros como el banano, el tabaco, cacao y diversos vegetales, hablan por sí sólo de las gestiones de gobierno del PLD en ese vital sector de la economía.

Esto revela que el PLD tiene bien claro cual es su rol desde el gobierno. Y lo cumple.

Todo luce indicar, sin embargo, que esa oposición de reconocidos fracasos cuando le ha tocado dirigir el Estado, es la que no tiene claro su norte.

Es probable, entonces, que ese choque con la realidad le siga provocando esos terribles tumbos manipuladores a esa debilitada y fragmentada oposición.

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