Directivos de los influyentes gremios empresariales Conep y la Asociación de Industrias han reaccionado en forma airada ante una reflexiva declaración del gobernador del Banco Central sobre la pertinencia de que nos aboquemos a mejorar los niveles salariales en el país.
No seria para nada ocioso recordar que esa misma postura y reclamo ha sido asumida por diversos sectores de la colectividad nacional, pero sobre todo por el presidente Danilo Medina que lo ha planteado en forma reiterada.
Como bien explicara y demostrara el licenciado Héctor Valdez Albizu, la República Dominicana tiene el mérito de haber mantenido durante los últimos 11 años niveles permanentes de crecimiento de su producto, alrededor de 7 por ciento promedio, que es riqueza, con una envidiable estabilidad macroeconómica.
Sin embargo, a esos representantes de la cúpula empresarial pareció causarles escozor que Valdez Albizu acompañara su sugerencia de aumento salarial de un llamado de alerta sobre los efectos de los innegables desequilibrios salariales y la mermada capacidad de compra de los sectores más vulnerables de la población, en preocupantes fenómenos como el de la delincuencia y la inseguridad.
Distraernos en una discusión sobre los efectos del factor salarial sobre esos males, tocado de soslayo y a modo de ejemplo por el gobernador, poco contribuye al sano ejercicio de esforzarnos por mantener esos niveles de crecimiento con estabilidad, logrados como parte de un proceso que nos debe conducir al desarrollo sostenido y con equidad de la nación al que estamos indefectiblemente abocados.
Pensamos que planteamientos como los formulados por el experimentado funcionario durante su comparecencia ante la matricula de la Asociación de Exportadores, más que causar enojos debe constituir una excelente oportunidad para que el Estado y el empresariado nacional inicien o retomen la discusión sobre la imperiosa necesidad que tienen naciones como la nuestra de afrontar el grave problema de la desigualdad.
Como sabemos, se trata de un reclamo que ha hecho suyo la totalidad de los organismos internacionales vinculados al quehacer de la economía global, afectada por desequilibrios y presiones sociales de todo tipo.
Vanguardia del Pueblo entiende que de la misma manera que el Estado debe seguir constituyéndose en facilitador y garante del proceso de estabilidad con crecimiento que tan buenos resultados ha dejado sobre nuestro esforzados hombres y mujeres de negocios, los trabajadores y el pueblo dominicano en su conjunto tienen absoluto derecho a recibir la justa compensación por sus aportes al crecimiento de las riquezas y al desarrollo de la nación.
En definitiva, el Estado, como el empresariado nacional, deben hacer conciencia de que la desigualdad constituye un enemigo común, de cuya eficiencia para su combate dependerá en grado sumo la estabilidad económica, política y social del país que todos, absolutamente todos, estamos obligados a afianzar y preservar.