Editorial

Una Continuidad Legitimada

Si el pueblo concede el derecho mediante el voto popular de mantener en el poder a sus actuales autoridades, como deberá acontecer el 15 de mayo venidero, entonces la continuidad está legitimada.

A eso fue que se refirió el presidente de la República, licenciado Danilo Medina, cuando presentó al país el programa de gobierno que oferta para el cuatrienio 2016-2020.

“No es cierto que en el país haya una dictadura de un partido único, tampoco que pretendemos quedarnos para siempre. Lo que sucede es que el PLD está conquistando cada día los corazones del pueblo dominicano. No pueden pedirnos que obliguemos al pueblo a que no vote por nosotros”, proclamó el jefe de Estado en el cierre del acto.

Como partido, el PLD retoma el poder en el 2004 con un Producto Interno Bruto de apenas US$22,000 millones y 12 años después lo triplica hasta superar los US$70,000 millones; la moneda la encontró a 60 pesos por dólar, y la bajó de inmediato a menos de la mitad para someterla, a partir de entonces, a una racional y competitiva devaluación que promedia 2% por año hasta arribar al 47 por uno. El sistema de precios impactado hacia arriba por una inflación del 50%, volvió a la normalidad con una devaluación que ha estado siempre por debajo del 5% anual, predecible para todos los agentes económicos; la pobreza era entonces del 51% con una pobreza extrema superior al 15%, y hoy la general es de 31% y la extrema del 6.8%.

Estos números macroeconómicos dominicanos compiten con el mejor desempeño de cualquiera otra nación de América Latina y el Caribe en lo que va de este siglo.

El compañero Danilo Medina y su equipo de eficientes servidores públicos, ha materializado en lo que va del cuatrienio la proeza de acumular un PIB que promedia el 6.4%, ha mantenido estable la moneda, la inflación promedia menos del 4% y la pobreza la bajó del 42.2% al 31.5% y la extrema del 11.1% al 6.8%.

Es soportado en tan extraordinarios logros que el PLD oferta por segunda vez la reelección de sus ejecutivos para el cuatrienio 2016-2020 que se aproxima.

Y lo hace en el momento que toda la geografía nacional recibe el impulso de sus realizaciones, como lo patentiza el hecho de que la inversión pública presupuestada pasó de RD$187,845 millones a RD$269,169 millones para este año. Eso sólo lo puede hacer una economía que crece con sanidad.

Para el 2016-2020 va por más priorizando ahora que el 80% de las inversiones se dediquen a políticas sociales para asistir a los menos favorecidos por la creación de riqueza.

El propósito es que el 90% de los pobres sean amparados por un seguro médico subsidiado y que se inicie la dotación de pensión para los pobres de solemnidad, como lo dispone la Ley; que la tanda extendida sea universal para todas las escuelas públicas de todos los niveles; incrementar aún más el crédito para las estructuras productivas del campo hasta arribar a casi RD$70,000 millones; acelerar hasta casi completar al término del período la cuota de 10 millones de turistas visitantes; hacer más eficiente y transparentar la administración pública mediante un gobierno electrónico; crear oportunidades de empleos y de emprendurismo para la juventud que ni estudia ni trabaja y yugular, para siempre, la crisis de insuficiencia y alto costo de la energía eléctrica.

Si Danilo cumplió con el 97.5% de sus propuestas de gobierno para el período 2012 al 2016, qué le puede hacer pensar a la oposición que no lo haga de nuevo en el próximo cuatrienio. Por eso, ahora, la única arma que exhiben es tratar de ilegitimar la continuidad.

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