Desde República Dominicana saludamos y celebramos la apertura y desarrollo de los juegos olímpicos de Río de Janeiro.
El saludo lleva consigo los sinceros deseos de éxitos para la delegación dominicana que nos representa en la gran competencia mundial en el campo de los deportes.
Nuestro medallero computa apenas con unas cuantas distinciones olímpicas, que se exhiben con orgullo y manifiestan la tenacidad de nuestros atletas, venciendo vicisitudes y compitiendo con orgullo e hidalguía.
Brasil, país hermano de la región, centro de la atención mundial por sus problemas políticos, anfitrión de la gran cita universal que se celebra cada cuatro años, se impuso a sus contratiempos presentando al mundo una apertura de las olimpiadas llena de colorido, entusiasmo y optimismo
El desfile de los atletas, en la ceremonia inaugural de Río 2016, consistió en una muestra de solidaridad con el medio ambiente y la igualdad social, tal y como se apreció en la transmisión por televisión captada en República Dominicana y el mundo.
Un digno ejemplo ver, conjuntamente con los grandes atletas abanderados de las delegaciones, personas con discapacidad al igual que los típicos vendedores ambulantes en las playas brasileñas, gesto que coloca la igualdad social en un primer plano.
En igual posición los organizadores del extenso desfile colocaron la defensa al medio ambiente : Los productores del espectáculo repartieron entre las delegaciones un pequeño recipiente con un árbol germinado, autóctono de Brasil , que portaron unos niños y pasearon por el estadio junto a los deportistas, mientras que éstos depositaban semillas en unos compartimentos al entrar para posteriormente ser sembrados.
Una ceremonia de apertura con la actuación de más de 6 mil artistas y el desfile de 11 mil atletas de 207 países, con un marco impresionante.
60 mil personas colmaron un popular estadio, con millones de espectadores en todo el mundo, siendo testigo de cómo un pueblo con dificultades se impone y cumple con los compromisos asumidos.
Brasil en unas dos semanas es el centro del mundo. Este gigante de América Latina exhibe sus bondades, pese a la conspiración interna y externa que ha afectado el curso de su democracia y la digna meta de sus dos últimos gobernantes de enfrentar, con éxito, los niveles de pobreza.
La armonía y fraternidad primarán en esta gran fiesta mundial y al final esperamos contar con las preseas que enriquecerán el medallero de Republica Dominicana.
La solidaridad, la concordia, la unidad de los pueblos, más temprano que tarde, tienen que primar en el mundo de hoy.