Opinión

La economía de la manipulación

Los profesores George Akerlof y Robert Shiller, son dos relevantes académicos e investigadores que han tenido el mérito de haber alcanzado el premio nobel de economía, cada uno, lo que pone en evidencia su reputación y credibilidad en el dominio de la economía contemporánea. Ambos han logrado publicar un texto de lectura obligada a lo que han denominado “la economía de la manipulación” en la cual expresan un gran interés centrado en la relevante importancia de poner en primer plano el rol de los modelos económicos y sus contribuciones en la objetividad del análisis económico. En la economía de la manipulación los profesores Shiller y Akerlof prestan mucha atención en la crisis financiera del 2008, sus causas y consecuencias, a la cual atribuyen todo el desplome de la economía mundial hasta la actualidad. En tal sentido llegan al convencimiento concluyente de que ésta tuvo como una de sus causas principales la subversión del sistema de calificación de valores de renta fija, en particular los bonos.

Bajo ese enfoque responsabilizan a las calificaciones de riesgos de impulsar la desconfianza en las calificaciones ya que esas entidades asumieron la tarea de calificar los valores de una forma más compleja y desconcertante, por lo que los inversores ya no podían tener la certeza sobre si éstas eran dignas de confianza. Por otro lado, entienden que desde que los bancos de inversión empezaron a pagar facturas a las calificadoras, el sistema dejó de ser fiable y la rentabilidad se sucedía sin transparentar los verdaderos riesgos de incumplimiento.

Para los académicos y Nobeles de economía, la desconfianza predominante en los mercados financieros, pre-crisis del 2008, se generaba en el afán de los bancos de inversión de procurar la más alta calificación, sin que hayan condiciones para la mismas, de los cuales las calificadores de riesgos se prestaron a esa manipulación porque en esa decisión residían los beneficios de su existencia. En tal sentido, sostienen que “las agencias de Clasificación saben cuáles son las consecuencias si dejan de someterse a esas exigencias”.

Para Akerlof y Shiller las estadísticas mundiales de la economía y los negocios globales están forradas de manipulaciones desde hace décadas, situación que se ha profundizado con la guerra de los mercados, pero que si bien los indicadores macroeconómicos son relevantes, éstos hay que examinarlos en detalles. En tal sentido entienden que la publicidad se ha convertido en la herramienta por excelencia para la manipulación, lo cual toma mayor dimensión porque los gobiernos están descansando su imagen en la misma.

En tal contexto encuentran una relación directa con la estrategia utilizada en las campañas electorales en las cuales muchos candidatos son capaces de prometer hasta las nubes y un viaje a martes, con la finalidad de lograr sus objetivos de ser elegido. Por igual, si se trata de un candidato que se repóstula a la posición que ostenta, procura preservar el electorado que lo eligió e incorporar aquellos que no lo habían hecho. En ambos casos recurren a lo que denominan la manipulación politica, aliada fundamental de la manipulación económica,

La manipulación económica y de la politica han actuado combinadas con más frecuencia en las últimas décadas en el mundo, fruto de que se tiene plena conciencia de que cada vez es mucho mayor la existencia de electores desinformados que se dejan arrastrar por los discursos y hechos a primera vista, sin detenerse a reflexionar lo que escuchan y ven. Es en ese tenor donde la tecnología y las denominadas redes sociales están jugando una incidencia impresionante sobre los ciudadanos del mundo, convirtiéndose en una arma poderosa sin un liderazgo con rostro, pero que conducen a las masas a tomar decisiones capaces de hacer tambalear la permanencia de un gobierno y hasta convertirse en un paredón moral en la repartición de hechos cuestionables.

A juicio de los autores de la economía de la manipulación, mientras exista la posibilidad de sacar un beneficio, los vendedores que concurren en los mercados explotarán sistemáticamente las debilidades psicológicas y la ignorancia del consumidor a través de la manipulación y el engaño. Es decir, que el mercado está plagado de trucos y trampas, y nos manipula como a bobos, lo mismo ocurre en el mercado electoral donde abundan los encantadores de serpientes que han aprendido a encontrar cada día a un nuevo elector desinformado que expresan sus sentimientos coyunturales

En la economía de la manipulación sus autores concluyen que, en el mercado todo está sujeto a ser manipulado ya que a éste se tiene como el propulsor del paraíso de la tierra, “tan parecido al jardín del Edén, como nos lo permitan nuestras tecnologías existentes, nuestras capacidades humanas y la distribución de la renta”. Escenario éste que se mueve en el contexto de que, cada cual sea ‘libre de elegir”, aunque esto haya que interpretarlo como una hoja de doble filo.

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