Opinión

Desafíos de la supervisión bancaria

Hace diez años que ocurrió la gran crisis financiera global del 2008 y desde entonces hasta la actualidad la economía global ha estado creciendo muy por debajo ahora de las expectativas previas a la crisis como en las profundidades de la Gran Recesión. En igual situación están los mercados financieros en el que la regulación no ha experimentado aumento en los niveles de calidad a escala planetaria.

La realidad post crisis es que los riesgos y las tensiones inherentes a los mercados financieros se han acelerado con mas liberalización de los sistemas financieros y el ingreso de grandes sumas de capitales que se transan y que cada vez más parece incrementarse ante el retorno a los esquemas de desregulación. Es así como en el marco de una incertidumbre económica global unida a una regulación y supervisión inadecuadas que más bien auspician una vocación hacia el endeudamiento irresponsable de corto plazo y en moneda extranjera se tiene el temor de una repetición de la crisis.

A la luz de la razón, es una posibilidad a considerar, y que es desagradable, que se pueda retornar a otra Gran Recesión cuyas consecuencias serían una catástrofe inimaginable ante una economía que transita por una etapa de mayor vulnerabilidad. Y esta es una razón poderosa para procurar la implementación de políticas que mitiguen la probabilidad de otra crisis financiera y aumenten la capacidad para responder en caso de que ocurra.

Por tales razones es que surge la preocupación por una supervisión y regulación financiera efectiva sobre la base de procurar una mejor calidad de la misma cuyos objetivos es mejorar la salud de los sistemas financieros. La idea de promover instituciones financieras saludables se fundamenta en que con esta se tiene mayor garantía de que los costos fiscales de lo salvataje bancario no se conviertan en una perturbación en el desempeño de las actividades economicas y, por ende, aumenten los riesgos macroeconómicos de la politica fiscal.

Hay que poner de relieve que la existencia de un mundo financieramente globalizado con alto nivel de riesgo está latente a través de uno de sus efectos no deseados, como lo es el efecto contagio que tiende a producirse en los mercados financieros a escala global. Pero resulta que cuando surge una crisis importante en alguna zona económica del globo terráqueo dicho contagio afecta de una forma más importante a los mercados financieros con grandes debilidades en la supervisión bancaria.

La literatura moderna de la supervisión bancaria establece que uno de los rasgos característicos del proceso de desregulación financiera ha sido la generación de crisis bancarias con efectos contagiosos, lo que sugiere una mayor calidad en los procesos de supervisión, obligando esto al ente supervisor actuar de manera acelerada en la innovación sistemática de las herramientas preventivas. Pero es que los problemas de la supervisión bancaria se han vuelto cada vez mucho más complejo, en tanto, que la cualificación de los niveles de riesgos y las posibilidades de intervención de las autoridades financieras se vuelven más difíciles y ese criterio es compartidos por el comité de Basilea para una efectiva supervisión bancaria.

Los episodios más recientes de crisis bancarias permiten interpretar que las mismas son el resultado de una mayor desregulación y liberalización de los sistemas financieros nacionales y el incremento en la competencia en el sector financiero. Es aquí donde se origina la preocupación del comité de Basilea por la calidad de las herramientas de la supervisión y el buen juicio que debe prevalecer en la visión de quienes correspondan ejecutar este tipo de politica.

No se debe obviar que los colapsos de las entidades de intermediación financiera normalmente son precedidas de crisis monetarias, crisis de endeudamiento externo, crisis bursátiles y/o crisis sectoriales. Es por ello que si la autoridad supervisora no está dotada de criterios profundos acerca de la importancia de los enfoques de la supervisión bancaria sobre los efectos en la economía, entonces ésta entra en una situación de vulnerabilidad incalculable.

En el caso de América Latina, se admite que, independientemente de si los sistemas bancarios están o no adecuadamente reglamentados y supervisados, son vulnerables a los cambios macroeconómicos. Así, estos son susceptibles a cambios en la demanda de flujos de capital externo, pudiendo socavar la capacidad de los bancos nacionales para enfrentar sus compromisos, lo que obliga a la autoridad supervisora a desarrollar habilidades técnicas fundamentadas en lo económico y financiero.

Todo ello se acompaña de una adecuación, o reforma, de los organismos supervisores, del marco jurídico legal para dar paso a una eficiente regulación sobre quiebras y, de igual manera, actuar a un ritmo más acelerado que los sistemas financieros. En tal sentido, la supervisión bancaria para mitigar las malas prácticas bancarias y contrarrestar el deterioro de la situación macroeconómica es el principal desafío de la supervisión bancaria para evitar la presencia de la indeseable fragilidad financiera.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas