Editorial

Una advertencia en el 45 aniversario

Ya son 45 los años de existencia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) un adulto joven que en apenas cinco años llegaría a medio siglo de existencia en una carrera exitosa, en la que se ha recibido el respaldo del pueblo.

Desde el mismo momento de su nacimiento, el 15 de diciembre de 1973, emprendió una carrera de logros manifiesta en la formación de sus dirigentes y militantes y en la nueva forma de ejercicio de la política en todas las tareas que respondían a un método para realizarse, con reglas y normas que templaron ese liderazgo.

Sin duda alguna detrás de todo estaba la mano de un gran maestro, quien con paciencia ejerció la rama artística de la política, guiado por la disciplina que se sigue en la ciencia.

El Profesor Juan Bosch lo decía una y otra vez, la política es una ciencia y un arte que solo puede ejercerse en la sociedad, la que debe ser profundamente estudiada porque el estudio hace posible que se le conozca.

Eso lo enseñó el líder histórico del PLD dando como resultado dirigentes y militantes consagrados, identificados con su pueblo, del cual ha recibido un respaldo cualitativo

En 1973 en una asamblea que llevó el nombre del patricio Juan Pablo Duarte, Juan Bosch llamó a mujeres y hombres a emprender un nuevo rumbo para hacer posible completar la obra del patricio.

A 45 años de aquel día encontramos al PLD con el control del gobierno, avanzando en un cuarto periodo de gobierno consecutivo, con grandes realizaciones que exhibe con orgullo, cumpliendo con los postulados iniciales, aunque siendo blanco de las estrategias adversarias que procuran socavar la fortaleza, que en base al trabajo tesonero, se ha conseguido teniendo como estandarte la unidad partidaria.

No se descansa en los afanes externos de crear fricción a lo interno del PLD y estimular, con manzanas envenenadas, la división y el fraccionamiento, como ha sucedido en otros periodos de nuestra historia y en la de los pueblos de la región.

Desde el principio se hizo el compromiso de seguir el camino de servir al partido para que el partido pueda servir al pueblo, como quedó enarbolado en el lema que se coloca en los encabezados de los documentos de la organización y que se pronuncia a viva voz en los actos y reuniones partidarias “Servir al Partido para Servir al Pueblo”.

Lo que entraña este lema, que aun retumba los locales y lugares de reuniones de miembros, es hacer de la práctica de la política un servicio. Si nos apartamos de esas directrices, todo lo logrado, que es mucho si comparamos lo de ayer y lo de ahora, se puede derrumbar.

La reflexión que sirva de advertencia en la celebración del 45 aniversario de la más exitosa organización política de la historia dominicana. Conservaremos el respaldo del pueblo en la misma medida que se mantenga el servicio incondicional a las comunidades que lo requieran y demanden.

Celebremos los logros alcanzados en el Partido y en el gobierno, sigamos el trabajo para conservar la confianza que ha depositado en nosotros el pueblo dominicano para seguir el combate a la desigualdad social, que a pesar de las realizaciones y el trabajo, sigue presentándose como un obstáculo en la lucha contra la pobreza.

El signo distintivo del Partido de la Liberación Dominicana es el servicio y una estrecha relación con la sociedad de la que no debemos apartarnos para mantener la confianza ganada en el pueblo dominicano.

Honremos nuestro líder histórico, profesor Juan Bosch y a todo pulmón gritemos ¡Que viva el pueblo dominicano!

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