De forma responsable y con argumentos valederos las bancadas en el Congreso Nacional del Partido de la Liberación Dominicana y Partido Revolucionario Dominicano se ausentaron de la reunión conjunta de congresistas programada por la Constitución de la República los días 27 de febrero, aniversario de la proclamación de la Independencia Nacional.
De forma elegante, horas antes del inicio de la reunión, anunciaron que no estarían en la augusta sala, muy diferente a los abruptos retiros de los hoy gobernantes cuando eran opositores.
Los congresistas ocuparon un espacio del Congreso Nacional, a las afueras del salón, e informaron de la decisión colectiva, sin ofender a nadie, respetando los procedimientos protocolares, dando a conocer su postura mediante un documento escrito de forma sopesada en lenguaje respetuoso, aunque firme.
Ocho días cumplidos de una de las mayores ofensas a la democracia y al sistema de partidos de República Dominicana no era para celebración ni mucho menos para aplaudir al instigador de aquel adefesio en la exposición programada.
Los congresistas participaron en la sesión en la quedó instalada la primera legislatura ordinaria correspondiente al año 2024; pero que ya finalizada la misma se reunieron y adoptaron la decisión que anunciaron a los medios de comunicación y los directivos del Congreso.
Ambas fuerzas políticas, con una importante representación congresual, explicaron que la decisión adoptada es una protesta y un rechazo al uso desmedido de los recursos del Estado en favor de los candidatos del oficialismo en el proceso electoral recién pasado, una práctica que debilita la legitimidad de los representantes elegidos y la confianza de la ciudadanía en el sistema político.
En la proclama se rechazó el socavamiento del carácter cívico de los recintos electorales, con la instalación de comandos de campaña alrededor de cada centro de votación, con la presencia de dirigentes y militantes del partido de gobierno, haciendo campaña política el mismo día de las elecciones, como fue reportado por la observación electoral.
La ausencia se produjo de manera responsable. Al final los electores burlados el día 18 de febrero escucharon el 27 una retahíla de mentiras, falsas promesas y realizaciones hechas solo en el papel, donde todo sigue siendo precioso. Por algo el ingenio popular inventó la frase «el papel lo aguanta todo».