En el tradicional Sermón de las Siete Palabras del pasado Viernes Santo la Iglesia Católica de República Dominicana cumplió cabalmente su misión de defensa al prójimo, procurando la justicia social y en defensa de los más vulnerables.
Sacerdotes, monjas y un diácono, guiados por el arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, interpretaron el sentir de un pueblo que reclama de sus gobernantes acciones concretas, mayor identificación con sus problemas en un momento crucial para el país y el mundo.
Las autoridades, que se ufanan de su apego a los predicamentos de la Iglesia, deben tomar lo expresado en la ceremonia de interpretación de las últimas palabras de Jesús antes de morir, para comenzar a quitar cargas a la pesada cruz del pueblo dominicano.
En las reflexiones se denunció el abandono de los ancianos y enfermos, la proliferación de la delincuencia y la violencia contra la mujer y la presencia de denominados falsos profetas digitales. Censuraron que en vez de procurar aminorar la dimensión de lo denunciado, desde las instancias de poder se priorice la publicidad gubernamental.
Se criticó que el gobierno anteponga grandes obras a las carencias en salud, educación y vivienda, así como el colapso del sistema hospitalario.
Se evidenciaron las cargas que enfrenta la mujer en República Dominicana por la violencia en su contra, la precariedad y el abandono, planteándose la necesidad de acciones concretas que reconozcan y protejan la dignidad femenina y las lamentables consecuencias de los feminicidios, que dejan a menores en la orfandad.
La Iglesia también criticó la falta de oportunidades para jóvenes y adultos, los bajos salarios y las limitaciones que viven al laborar en sectores como el turismo.
Los religiosos abordaron en su prédica del tradicional sermón del Viernes Santo la delincuencia, la violencia, el alto costo de la vida, el desempleo y la corrupción como signos de una sociedad que aún no alcanza la justicia social.
El medio ambiente se incluyó en las denuncias destacando la deforestación, la contaminación y la necesidad de gestionar los residuos reciclables, junto a la falta de cumplimiento de la ley.
Vanguardia del Pueblo, asumiendo la vocería del Partido de la Liberación Dominicana, se identifica plenamente con las responsables denuncias de la Iglesia, porque, como es sabido, son preocupaciones del pueblo que el PLD viene asumiendo en sus declaraciones públicas.
Más allá de una ceremonia religiosa, el pasado sermón de las siete palabras desde el primer templo cristiano de las Américas fue un acto de protesta vigoroso ante la indiferencia del Gobierno, y un llamado a la conciencia nacional.