La principal preocupación ciudadana en los actuales momentos es el precio de los alimentos que se utilizan en la preparación de las comidas. Así lo indican los últimos estudios y encuestas de opinión.
Temas como la inseguridad o el empleo, que suelen generar gran inquietud, han sido desplazados por el costo de la comida, cuyas alzas han motivado que muchas familias hayan tenido que «brincarse» una de las tres comidas diarias o, simplemente, eliminar su ingesta.
Los datos de las mediciones coinciden con el informe reciente del Banco Central de la República Dominicana, que al cierre del mes de mayo registró que la canasta básica familiar promedió los 49,268.36 pesos, lo que supone un aumento de 1.1 %.
En números fríos, ese porcentaje significa 534.08 pesos más en lo que va de año, cuando en enero costaba alrededor de 48,734.28 pesos.
La canasta básica familiar y la inflación en la República Dominicana han mantenido un ritmo ascendente en lo que va del 2026, con incrementos significativos entre enero y mayo.
El aumento del precio de la comida se ha visto agravado por las alzas en los diferentes tipos de gasolina, lo que impacta directamente en las tarifas de motoconchos, carros públicos y fletes de alimentos.
Las familias, como producto de la carestía, brincan comidas; es decir, que las famosas «tres calientes» ya no lo son, reduciéndose también la ingesta de carnes y otras fuentes proteicas.
El alto costo de la vida ha creado una situación inmanejable para las familias dominicanas, lo que ha llevado al endeudamiento individual a corto plazo y a la pérdida de la calidad de vida. A lo delicado de la situación de los hogares de escasos recursos se le suma ahora el paquetazo fiscal, aprobado a la carrera por un gobierno que sigue engañando al pueblo.