Editorial

Sigamos la ruta del sosiego y la razón

Las comunidades de La Vega y Bonao han perdido el sosiego durante los últimos días. Sectores molestos por la muy bien sustentada decisión del presidente Danilo Medina de devolver sin promulgar lo que sería la declaratoria de Loma Miranda como parque nacional, han promovido actividades de protestas, algunas de las cuales han degenerado en desórdenes, enfrentamientos y peligrosa violencia.

Los promotores de estos movimientos asumen un legítimo derecho a la protesta, sin embargo, no han reparado en la odiosa violación que vienen provocando en los derechos de otros ciudadanos con las interrupciones del tránsito, pedreas, quemas de neumáticos y sus secuelas de choques con las autoridades obligadas a preservar el orden público.

Para lamento de todos, en estas jornadas participan en forma activa sacerdotes con sorprendente lenguaje bélico y dirigentes políticos entremezclados con reconocidos actores del desorden y el caos. Los insultos, ofensas y palabras descompuestas ha sido la tónica de las consignas y proclamas pronunciadas.

En modo alguno Vanguardia del Pueblo puede negar el legítimo derecho a la protesta debidamente contemplado en la Constitución de la República. Y que debe reconocerse ha sido la postura de siempre de un gobierno respetuoso, tolerante y democrático como el que encabeza el presidente Danilo Medina.

Lo que no logramos entender son las causas de estos excesivos movimientos, si se toma en cuenta, con la racionalidad que le suponemos a quienes encabezan las protestas, que la decisión del Jefe del Estado ofrece plenas garantías de que Loma Miranda no será objeto de explotación si no se garantizan absolutamente todas las medidas requeridas para una intervención minera ambientalmente responsable y sustentable.

Apelamos a la buena voluntad de quienes, comulgando realmente con la celosa vigilancia que todos debemos mantener en torno a la preservación de nuestro ambiente, han de hacer acopio de la prudencia que amerita un tema que indefectiblemente habrá de conducirnos al aprovechamiento racional de nuestros recursos naturales, a favor del desarrollo y calidad de vida del pueblo.

De ahí que propugnemos por darle tiempo a las autoridades comprometidas con dotar al país de una impostergable ley de ordenamiento territorial, a partir de la cual estaremos en mejor y mayor capacidad de usufructuar debidamente los recursos con los que ha dotado la naturaleza a nuestra tierra.

Y tener bien presente la oportuna y firme advertencia del jefe del Estado en torno al sonado caso Loma Miranda: Ni fundamentalismo medioambiental, ni capitalismo minero salvaje.

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