La trágica muerte de Juan de los Santos, miembro del Comité Político del PLD y alcalde del municipio Santo Domingo Este, ha taladrado el alma de la sociedad dominicana que pierde a un buen hijo, militante ejemplar, luchador incansable por la democracia y afanoso servidor de su municipalidad.
Juancito laboraba en su oficina de la Federación Dominicana de Municipios, entidad que presidía, cuando fue asesinado a balazos por el ingeniero Luis Esmelin Feliz, quien también mató a su valeroso guardaespaldas, Alcides de Jesús Medina, y luego se suicidó.
El Partido de la Liberación Dominicana ha perdido a un dirigente de condiciones excepcionales, quien desde su ingreso a las filas peledeístas, promovió siempre la unidad, la disciplina, el respeto a sus compañeros y la obediencia consciente de las directrices emanadas de la dirección de la organización.
Su extraordinario trabajo como alcalde de Santo Domingo Este le granjeó uno de los niveles de aceptación ciudadanas más elevados registrados en la historia de la municipalidad, por lo que su reelección se daba por un hecho, aun entre sus adversarios.
De la boca de este buen hijo de Juan Bosch nunca salió una expresión irrespetuosa u ofensiva contra el liderazgo del Partido ni frente a ninguno de sus compañeros, ni aun ante quienes intentaron mancillar una reputación política y personal ganada con el trabajo intenso y su inmensa vocación de servir.
Sin poder reponerse de tan infausto suceso, la militancia y dirigencia del PLD está compelida a recoger desde hoy mismo el legado que ha dejado Juancito, quien supo elevar hasta el infinito la palabra compañero y quien fue mensajero de la unidad y de servicio a los demás, aun en la diversidad.
Ya lo dijo el poeta: “… hay golpes en la vida tan fuerte…” que “abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte”. Esos golpes sangrientos son la crepitaciones de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.”
Ese rostro que emanaba mansedumbre y cuyos ojos se reflejaban la bondad de su alma, quedará plasmado en el recuerdo de todos sus compañeros de Partido, de abnegada familia, su patria chica de Santo Domingo Este y de una sociedad que siempre le reconoció sus dotes de hombre solidario.
El PLD honrará a Juancito con el cultivo y promoción día y noche de su legado de unidad, respeto, solidaridad y disciplina.
¡Descansa en paz, querido compañero!