Una parte de los colombianos sorprendió al mundo este pasado domingo cuando el 50.2% de sus votantes dijo NO al acuerdo de paz con las FARC.
Unas negociaciones que les había costado 4 años de dialogo hasta lograr firmar un acuerdo contemplado en 297 paginas en el que se ponía fin a un conflicto de mas de 50 años. Unas negociaciones con cuatro puntos fundamentales en los que se establecía un nuevo rumbo para Colombia, y del que varias generaciones no conocen… Un futuro de paz.
La incertidumbre se adueña nuevamente de los colombianos y entran en una especie de disyuntiva e incertidumbre, similar a lo que se creó en Inglaterra y en la que a pesar de la decisión firme y correcta del presidente Juan Manuel Santos, de seguir luchando por la paz, aun no se sabe cual será el rumbo que tomara este largo camino en el que tanto empeño ha puesto su gobierno.
La abstención de casi un 60% de la población votante, nos deja como lección que los compromisos y deberes que tenemos con nuestra nación jamas se pueden dejar de lado, ni tampoco permitir que otros decidan por nosotros.
En el caso de Colombia solo el 37% de los ciudadanos aptos para votar, lo hizo, atribuidos al mal tiempo por las lluvias constantes, pero esa no era razón suficiente para no cumplir con un deber ciudadano donde se pone en juego el futuro de una nación.
También debe ser una lección para la clase política colombiana que no supo motivar lo suficiente a sus ciudadanos para que este pasado domingo acudieran a las urnas de manera masiva y cumplir con ese deber ciudadano como es ejercer el derecho al voto.
Ese 37% se dividió en 49.7% (Si) y 50.2% (No). Unos cuantos apostaron al vacío y ganaron, dejando a Colombia en una marcada división y dudas amontonadas entre la gente.