Editorial

Fenómenos naturales que revelan nuestras debilidades

Después de una semana entre advertencia y alerta, El Caribe comienza a contar victimas y daños materiales como consecuencia del paso por las aguas que bordean las antillas de uno de los fenómenos meteorológicos de la temporada, en este caso el Huracán Matthew.

Penetró al mar Caribe como tormenta, la fuerza de sus vientos lo trasformaron en breve tiempo en huracán, que llegó alcanzar la temible categoría cinco.

Ascendía y reducía la fortaleza de sus vientos, mientras se mantenía casi estacionario en un trayecto un tanto irregular y sumamente dañino.

Por República Dominicana pasó un tanto distante de las costas, aunque con una amplísima zona de nubosidad que produjo lluvias intensas por varios días con inundaciones, desbordamientos de ríos, cañadas y arroyos y deslizamiento de tierra.

Un balance con cuatro fallecimientos y daños materiales con miles de desplazados en un extraordinario trabajo preventivo a cargo de los organismos integrantes del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y la vigilancia permanente del ciudadano presidente de la República.

Pese a contar con una larga historia de tormentas y huracanes y un notorio avance en técnicas y autoridad para encarar esos contratiempos, la naturaleza se impone y nos cobra con crece la desventaja de estar en la ruta de los ciclones.

Un fenómeno natural como éste tiene la capacidad de poner a flote los que son aun nuestras debilidades, como las condiciones precarias en que aún viven muchas de nuestras familias.

En el vecino Haiti, Matthew atacó con furia dejando daños como consecuencia de las aguas y el viento.

Iniciando la semana en curso, el gobierno vecino continuaba evaluando los severos daños y las víctimas provocadas por el Matthew que, según balances provisionales oficiales, dejó 271 muertos aunque fuentes de organismos de socorro y autoridades locales aseguraban que son más de 800.

El gobierno haitiano ha asegurado que la situación es catastrófica en el sur del país y ha apelado a la ayuda internacional, que ha prometido el envío del auxilio requerido.

Para República Dominicana esa situación de nuestro vecino es otro problema , en razón de que además de la destrucción y la perdida de vida, deja un ambiente de insalubridad en un territorio compartido.

A lo descrito tenemos que agregar mayores presiones tratando de ingresar al lado occidental de la isla Española, para que Republica Dominicana, también con daños por el fenómeno, ofrezca salidas humanitarias a los afectados por el meteoro.

Desde Haití se ha pedido una movilización internacional urgente. Se albergan temores a que allí se agrave la crisis humanitaria, tras el paso del huracán, lo que impone que la tan prometida colaboración llegue a un conglomerado que real y efectivamente lo necesita.

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