Editorial

Nuevas energías para asumir compromisos

Ha terminado la pausa habitual en el primer cuatrimestre del año, el asueto de la Semana Santa, dejando tras de sí una estela de reportes, comentarios y anécdotas del paso de los días de un largo fin de semana.

En las oficinas, industrias, comercio, escuelas y universidades se comparten las historias de las vivencias en campos, ciudades y playas y los que no, las conclusiones de sus reflexiones, aprovechando la tranquilidad citadina, la pausa en el bullicio barrial y la activa participación en los tradicionales actos cristianos teniendo el rol protagónico de la iglesia católica.

Nuevamente esta denominación cristiana asume un papel estelar con la predica del papa Francisco, un realista sacerdote que habla en el lenguaje de los actuales tiempos.

En la homilía del Sábado Santo invitó a cristianos a no enmudecer y denunciar las injusticias, un mensaje que debe llegar al litoral de la política, definida por el profesor Juan Bosch, como arte y ciencia, pero que ha sido permeada por el mercantilismo y el dinero.

República Dominicana vivió cuatro días intensos con un gran desplazamiento por calles y carreteras, con las habitaciones hoteleras ocupadas, con exitosas presentaciones artísticas, con llamativas actividades deportivas y una alta concentración de feligreses en las parroquias e iglesias.

El trabajo preventivo montado por las autoridades, las recomendaciones de medios informativos, las iglesias y el liderazgo político y social a favor de la prudencia y ecuanimidad, no han sido en vano, el comportamiento ha ido variando y eso se manifiesta en los resultados.

Se ha ido madurando, reconociendo el esfuerzo desplegado por el gobierno con amplísimas medidas de seguridad y de prevención y haciendo valer la autoridad en los casos requeridos, como en las prohibiciones del uso de playas y balnearios o sancionando las infracciones de tránsito.

Tradicionalmente al terminar la Semana Santa, luego del descanso, el país recobra nuevos bríos, creciendo una especie sentimiento de que las cosas ya hay que afrontarlas con mayor ímpetu.

Así tiene que verse en el Partido de la Liberación Dominicana con una amplia agenda que desarrollar para hacer valer decisiones tomadas y dar el salto a la esperada calidad del militante, que tanto se añora para evitar desgastarnos en polémicas estériles y enfrentar las amenazas de prácticas clientelares y populistas.

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