Editorial

Respetemos los símbolos patrios

La tendencia a imitar que viene predominando en la sociedad, salpicada con una creatividad exagerada, aplaudida por publicistas y mercadólogos y las denominadas oficinas de imagen, han traído consigo una afrenta a los símbolos patrios, en especial a la Bandera Nacional, que ha encendido el botón de alarma.

La denuncia de que la bandera ha aparecido sin el escudo en algunos lugares públicos y en documentos oficiales, primero desde el ámbito político y luego reforzada por la presidencia del Senado de la República, abrió los ojos, empujando a las autoridades a emitir una ordenanza para que se respeten los símbolos patrios.

Es una equivocación mayor y un irrespeto integral eliminar el Escudo Nacional del centro de la bandera, una flagrante violación a dictados de la Constitución y a una Ley de reciente promulgación, la número 210-19 sobre símbolos patrios.

“La Bandera Nacional se compone de los colores azul ultramar y rojo bermellón, en cuarteles alternados, colocados de tal modo que el azul quede hacia la parte superior del asta, separados por una cruz blanca del ancho de la mitad de la altura de un cuartel y que lleve en el centro el Escudo Nacional” hemos citado el articulo 31 de la Constitución de la República, que no es letra muerta.

Es un mandato de la Ley Suprema de la Nación que ordena que el lienzo tricolor debe llevar el Escudo Nacional en el centro.

Es en ese símbolo patrio en donde se define la esencia del Estado República Dominicana, dicho en la cinta de color rojo bermellón ubicada en la base del escudo, mientras en la cinta azul ultramar en la parte superior se lee el lema “Dios, Patria y Libertad”.

Excluir el escudo en banderas y logotipo de instituciones estatales, ha generado el repudio ciudadano, porque aunque no se quiera creer, el sentimiento patriótico está presente en la mente y corazón del dominicano, que ama a su patria

El repudio de que ha sido objeto la Bandera Nacional, sin el Escudo Nacional en el centro , que nos define en tres palabras como nación, es una ratificación de respeto a los símbolos de la Patria. ¡Que viva la República Dominicana¡

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