Editorial

Globo de ensayo porque los números no le dan

Con una rotunda oposición el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) respondió al globo de ensayo lanzado por funcionarios del gobierno y dirigentes del PRM con la propuesta de reducir el porcentaje de votos para alcanzar el triunfo en las elecciones presidenciales.

La reacción del PLD y de otras entidades partidarias, así como de juristas y medios de opinión, ha hecho retroceder la propuesta presentada, a propósito de un debate generado por el presidente de la República, quien está sugiriendo una reforma constitucional en el marco del diálogo que coordina el Centro Económico y Social.

El umbral de 50 por ciento más uno de los votos válidos emitidos, necesarios para que una candidatura obtenga la presidencia de la República, es una conquista política de la democracia dominicana que no se puede alterar, sostiene el Partido de la Liberación Dominicana en un documento hecho público por su Secretario General.

La rechazada sugerencia ha motivado que se recuerde que el porcentaje calificado fue el resultado de un amplio consenso de las fuerzas políticas y sociales con el fin de superar la crisis poselectoral del año 1994, en lo que se denominó el Pacto por la Democracia.

Que aquella decisión, asentada en la Constitución de la República, arribe en el año en curso a 28 años ha sido suficiente para comprobar que la elección por mayoría absoluta fortalece al presidente electo; evita un triunfo con escaso respaldo electoral y, por tanto, poco representativo, estimula las alianzas electorales que se pueden manifestar en el Congreso y el Gobierno, entre otros beneficios.

En el Pacto por la Democracia, firmado en 1994, quedó establecido el sistema electoral de doble vueltas, el cual consiste en que si en una primera ronda electoral ninguno de los candidatos a la presidencia y la vicepresidencia de la República obtuviese más de la mitad de los votos emitidos se procederá a una segunda ronda o vuelta cuarenta y cinco (45) días después de haberse celebrado la primera ronda. En esa segunda ronda solo participarían los dos candidatos que hubiesen obtenido la mayor cantidad de votos en la primera ronda.

Después de este acuerdo plasmado en la reforma a la Constitución de ese año se han celebrado siete elecciones presidenciales que le dan al sistema electoral dominicano suficiente experiencia para regentear un proceso con esta regla, entendida y asimilada por los partidos políticos, sus militantes y dirigentes, excepto ahora cuando los aupiciadores de una modificación entienden que por sus desaciertos e improvisaciones, los números no le dan.

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