La manera de tratar a los gobernados de los actuales gobernantes se asemeja a la práctica del sadismo, si nos fundamentamos en la definición que sobre este término presenta el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE).
Sadismo es “crueldad refinada, con placer de quien la ejecuta”. La población sufre las crueldades que devienen de un gobierno mendaz, patrañero.
Empezamos con la crueldad que representan interminables horas de apagones en época de calor extremo, sobre vacíos argumentos tratando de justificar las suspensiones del suministro eléctrico. Los apagones se intensifican y la factura por las nubes.
Son los medios de comunicación, mediante notas y reportajes, quienes se han encargado de denunciar las deficiencias de los servicios, recibiendo como respuesta una andanada de falsedades y más promesas.
Dejaron fracasar la tanda extendida de educación, el programa inglés por inmersión y el programa medicamento de alto costo se fue a pique.
Sobre la tarjeta Supérate abundan los escándalos y a diario se escuchan quejas de falta de fondo. Este gobierno ha hundido el campo y a los productores agropecuarios, facilitando la importación masiva de alimentos que se producen en el país.
Colapsó el servicio de emergencia 9-1-1, el auxilio en avenidas y carreteras de la seguridad vial y ha sucumbido el Metro de Santo Domingo.
El tema migratorio es un desorden y se ha llegado al extremo de que República Dominicana no dispone de pasaporte, valioso instrumento de viaje.
La delincuencia nos arropa, mientras la inseguridad es predominante en el tránsito con el reporte de aparatosos accidentes viales.
Como se ha dicho, los hospitales administrados por el PRM son almacenes de enfermos en donde la insalubridad es una norma. Sumamos a eso falta de agua potable, boticas populares desabastecidas y ausencia de planes de vacunas y manipulación de las estadísticas sobre salubridad.
Es lamentable la situación que padecen los ciudadanos ante el deterioro de los servicios públicos en el gobierno que vendió un cambio y ha venido a florecer la incapacidad de sus funcionarios para gestionar la administración pública.
En un ejercicio responsable, los medios de comunicación hacen la denuncia y reciben como respuesta la afirmación de que se pretende acosar al Gobierno. ¡Cuánto cinismo!