Ha concluido la Semana Santa, final de la época del mundo cristiano conocida como Cuaresma, que conmemora la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, tiempo para reflexionar sobre lo que nos rodea, tanto en el campo espiritual como en el material.
En República Dominicana inició y concluyó con importantes reflexiones sobre las calamidades y el retroceso que viene afectando al país y la indiferencia de los gobernantes de turno, con un afán desmedido de reelegirse a costa de los sufrimientos del pueblo.
El Lunes Santo los partidos de oposición coaligados en la alianza Rescate RD presentaron un diagnóstico escalofriante, aunque realista, de la situación social y económica del país.
Se denunció que son insoportables el alto costo de la comida, el temor de los ciudadanos de ser atacados por los delincuentes, el flagelo del narcotráfico, que se ha adueñado de las calles dominicanas, la reaparición de los molestos y constantes apagones con una factura eléctrica cada vez más cara.
Una sociedad angustiada ante los tapones en el tránsito, que desbordan nuestras ciudades, sin soluciones viales por parte del gobierno, un endeudamiento sin control, sin explicaciones ni resultados, un dispendioso gasto corriente, junto a la más baja inversión pública de toda nuestra historia.
Un profundo retroceso que experimentan sectores tan importantes para el pueblo dominicano y el desarrollo nacional, como son la salud y la educación.
El documento se sintetiza en la advertencia sobre la incapacidad del gobierno, sus improvisaciones, mentiras, manipulaciones y simulaciones.
Lo expresado en la declaración de la Alianza Rescate RD quedó refrendado en el sermón de las Siete Palabras de la Iglesia católica dominicana el pasado Viernes Santo.
Curas y laicos reflexionaron también sobre el deterioro del sistema de justicia, un sistema penitenciario en su peor momento, los malos tratos y la discriminación a la mujer, la epidemia en la salud mental de las personas, la situación de Haití, que en lugar de propaganda electorera de parte de República Dominicana se requiere una respuesta solidaria y valiente.
Uno de los religiosos expositores del tradicional sermón del Viernes Santo le preguntó al presidente de la República que sí podría decir “misión cumplida” ante Jesús, por su pregonada devoción cristiana.
Políticos, analistas objetivos, intelectuales, profesionales, gremialistas, religiosos, comunicadores, artistas, mujeres y hombres del pueblo coinciden en describir y sentir estos infortunios, llegando a la conclusión de que más temprano que tarde el pueblo les cobrará a los actuales gobernantes tantas mentiras y engaños. Y no puede ser de otro modo porque, como lo expresa la sabiduría popular, quien olvida sus deudas, la vida se encarga de recordárselas.