En sus acciones, en los casi cuatro años de gestión del denominado PRM, el Gobierno juzga de tonto al pueblo dominicano con la proliferación de mentiras, engaños y manipulaciones.
Se conocen todos los daños realizados a la sociedad con la judicialización de la política y su propósito de destruir el sistema de partidos, que gracias a la resistencia del Partido de la Liberación Dominicana se mantiene firme.
La semana pasada acontecieron dos hechos que dejan en evidencia la concepción del PRM, organización para la cual los dominicanos y las dominicanas constituimos un país de borregos, es decir que obedecemos ciegamente la voluntad de otros.
En su comparecencia del día lunes el presidente de la República alardeó sobre la supuesta habilitación del canal La Vigía en Dajabón y el anuncio de la pronta instalación de bombas, con las que se solucionaría el problema hídrico de la zona ocasionado por la desviación del cauce del río Dajabón hacia Haití. ¿Cómo explicar que apenas dos motobombas sustituyan el caudal de un río que irriga miles de tareas de arroz y de otros productos agrícolas?
Algo parecido sucedió con la respuesta del partido en el gobierno a los justos reclamos de los partidos políticos para que el gobierno otorgue los recursos que autoriza la ley para esas organizaciones que tienen el amparo constitucional.
El presidente del PRM en un mensaje audiovisual, ataviado con los colores de su partido y con el logotipo de fondo, informó que el gobierno daría los fondos a los partidos políticos para la campaña con miras a las elecciones de mayo.
Es el presidente del partido de gobierno, quien anunció que se acoge a una licencia de sus funciones en la administración pública para dedicarse a la campaña de su agrupación, quien hace el anuncio a nombre del gobierno.
La canalización del reclamo de los partidos políticos por la vía legal y medios de comunicación originó una reacción solidaria de los sectores sociales que ha provocado el anuncio del presidente del partido en el Gobierno, burlándose del electorado al afirmar que por primera vez se realiza esa operación, ignorando que es un mandato de Ley.
Como se juzga de tonto al pueblo dominicano recordamos que el tonto actúa sin pensar demasiado en las consecuencias de sus actos; a quien le sirva el traje que se lo ponga.