Alegra que el tema sobre el salario haya tomado la ruta de las reformas estructurales pendientes en nuestra agenda económica.
El presidente Danilo Medina le ha dado el carácter y la trascendencia necesaria a este tema con su sensible advertencia sobre la pobre e indecorosa estructura salarial de la República Dominicana.
Ha dicho que con los actuales niveles salariales se imposibilita el necesario incremento del poder de compra de la población. Y llama la atención sobre la urgencia de abrir una mesa de diálogo para afrontar las serias debilidades de nuestra estructura salarial en los planos público y privado.
A esa feliz intervención del jefe del Estado, se suma la postura del gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, que luce añadir mayores sustento a lo dicho por el Presidente.
El funcionario argumenta que no se puede hablar de combate a la pobreza con los niveles actuales de salario y que el crecimiento del producto y la baja inflación, que se ha mantenido como una constante en las administraciones del PLD, decimos nosotros, no pueden percibirse en amplios sectores de la población, cuando su poder de compra se mantiene prácticamente invariable.
Más aún. Satisface el planteamiento que hace la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago, al manifestar su aprobación a que nos aboquemos a revisar la estructura salarial en el país y que iniciemos dando respuesta al reclamo de aumento de salarios mediante el diálogo y la negociación.
Y ya las centrales sindicales han reiterado su concurso para abordar el tema en el marco de una reforma de la estructura de salarios en el país.
Pensamos que existe buen ambiente para que procedamos a iniciar cuanto antes esta jornada beneficiosa para el colectivo nacional, pues constituye una piedra angular en el impostergable proceso de combate a la pobreza y a la desigualdad.