Editorial

Es un grave atentado a la democracia

Que se entendiera como una crónica anunciada, no reduce el alto grado de asombro en el mundo al divulgarse la noticia de la destitución de la Presidenta de la República Brasileña Dilma Rousseff.

Las reacciones al nefasto suceso confirman que se ha dado un golpe a la democracia de la región, pese al reacomodo jurídico legislativo que se procuró.

Meses de incertidumbre y trapisondas en un congreso sobre el cual pesaba un mandato exterior.

En democracia los mandatos se ganan y se cambian en las urnas, es aquí donde estriba lo antidemocrático de un suceso que ahora luce pacifico, pero que puede despertar fuertes reacciones.

En República Dominicana se tiene la experiencia de la destitución de un gobierno constitucional, septiembre de 1963, y una reacción popular armada en abril de 1965.

Días después del “Golpe Parlamentario”, como se ha llamado a la salida de la presidenta constitucional del gigante suramericano, el papa Francisco, preocupado, ha hablado del “momento triste” que vive Brasil y adelantó que probablemente no viajará a este país en 2017, como había prometido.

El ex presidente José –Pepe. Mujica de Uruguay, no dudó en calificar la destitución como “una simple pantomima”. Cuestionó a “la oposición brasileña” y dijo que “es demócrata cuando le conviene, no aceptaron la derrota en las urnas”.

Han sido reacciones en cadena en las que se incluyen notas de condena de gobiernos, partidos políticos, grupos sociales y la opinión pública de la región.

Una institución en la que casi el 60 por ciento de sus integrantes tiene abiertos casos de corrupción ha destituido a la presidenta que, apenas hace unos dos años, consiguió 54 millones de votos. Solo se contaron 61 votos para una destitución que ha doblegado la voluntad democrática del pueblo brasileño.

Se ha destituido una autoridad competente sin evidencias de actos de corrupción ni delitos que le responsabilicen, un típico desacato a la voluntad soberana.

Desde República Dominicana Vanguardia del Pueblo, órgano del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), aliado en bloques regionales del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT), condena el Golpe Parlamentario y se manifiesta confiado que más temprano que tarde el pueblo brasileño enfrentará el despojo de que ha sido objeto defendiendo las conquistas sociales de un ejercicio gubernamental serio, de inclusión ciudadana y de reducción de las desigualdades.

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