Editorial

Suspicacia y recelo con los mensajes masivos

La aclaración del Ministerio de Salud Pública sobre las imágenes que circularon en las redes sociales sobre una envasadora de agua en la cual se sella el producto sin condiciones de higiene de que no se originó en Republica Dominicana, causaron un colectivo respiro de alivio.

La oportuna rueda de prensa de la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS) explicando que las imágenes fueron colgadas a las redes sociales en Nigeria, África en el año 2016 y mas reciente en el 2017, trajo tranquilidad en la colectividad que se había alarmado de una forma tal por la masiva multiplicación de aquel insano mensaje grafico.

Salud Pública, cumpliendo su rol orientador, completó su nota aclaratoria llamando a la población a estar alerta antes de consumir agua o cualquier producto sanitario, para que se asegure de que esté en condiciones aptas para el consumo humano.

Si bien se ha aclarado la situación queda la preocupación por las constantes publicaciones de acontecimientos que responden a manipulaciones usadas como propaganda negativa, que obliga que se plantee el tema de la responsabilidad en el uso de las redes sociales y del propio Internet.

Estamos contestes que las redes sociales han cumplido su objetivo como medio de comunicación eficiente, que acerca a la gente que está lejos, pero lamentablemente también ha sido plataforma para el engaño, la confusión y manipulación.

La experiencia ha enseñado que se utilizan las redes para divulgar informaciones que están más bien inclinadas hacia los rumores, ataques, chismes, reclamos, críticas, desprestigio, abusando del derecho a la comunicación

De ahí que se debe tener sumo cuidado para evitar convertirnos en colaboradores de los irresponsables promotores de insidias y campañas calumniosas.

El ejercicio de la comunicación responsable lleva a los redactores, editores y responsables de medios de comunicación a ser guardianes celosos para evitar la multiplicación de acciones groseras y falaces, practica que por inexperiencia, no sucede con la masificación de los medios, producto del desarrollo de la tecnología.

Se impone pues en los ciudadanos y ciudadanas, quienes son los receptores, ser cautelosas, reservados; evaluar, comparar, preguntar antes de socializar informaciones manipuladas. La suspicacia en estos casos debe imponerse siempre.

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